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¿Mujeres, qué nos pasó?

Es triste ver a las mujeres hoy en día, la mayoría ha perdido el verdadero sentido de ser mujer y ser femenina. Basta con salir a las calles y ver lo que está pasando en este mundo tan confundido.

Hoy en día las mujeres ya no son tratadas con caballerosidad y no porque ya no haya caballeros, que aún los hay, más bien porque ellas en su eterna lucha por ser "independientes" ya no se dejan tratar como unas damas. Ya no se dejan abrir la puerta, no saben esperar y prefieren hacerlo ellas solas; si salen a cenar en pareja, dividen las cuentas y cada quien paga lo que consumió, en algunos casos es bueno, si se está corto de dinero, pero cuando es con el fin de: "A mí nadie me paga mis cuentas", pues ya estamos mal. No vivimos en competencia con los hombres, tratamos de vivir en armonía con ellos.

Con aquello de la igualdad de género las mujeres se están comportando de una manera irracional. La igualdad se buscó para tener las mismas oportunidades, los mismos derechos laborales y las mismas responsabilidades dentro del hogar. En nuestra errónea forma de ver las cosas estamos haciendo cosas equivocadas. No es raro ver a un grupo de mujeres tomando, no está mal, siempre y cuando lo hagan con moderación, pero hoy en día vemos a las mujeres pasadas de copas, que no pueden ni caminar. Me pregunto yo: ¿Era esta una de las igualdades que estábamos buscando?

¿Qué hay de las mujeres que salen a buscar aventuras y no les importa embarcarse en una noche de pasión con un desconocido? ¿Dónde quedaron los principios morales y el pudor?

¿Si los hombres lo hacen, nosotras por qué no? ¿Qué privilegios tienen ellos que no tengamos nosotras? Estas dos preguntas son sus argumentos y justificaciones a sus actos.

También hemos cambiado nuestra forma de hablar y comportarnos en público, cada día usamos más malas palabras cuando estamos en una conversación, como si esto nos hiciera más libres o más seguras. Esto nos lleva más a una falta de respeto de parte de los presentes, que a una igualdad de género. Este tipo de actitudes no nos favorecen ni nos hacen superiores, por el contrario.

Y así podría mencionar muchas actitudes más que las mujeres hemos cambiado, después nos quejamos de que los hombres ya no son caballerosos, que los hombres ya no nos respetan; pero como puede ser posible si nosotras mismas somos las causantes de que seamos tratadas a iguales y muchas veces sin respeto alguno.

El terreno que queremos ganar se logra con nuestro trabajo, demostrando con actitud y buen desempeño que podemos tener las mismas oportunidades. No debemos perder nuestra femineidad para lograrlo, no debemos perder nuestra esencia ni nuestra delicadeza tampoco.

Mujeres debemos se nosotras de nuevo, ser fuertes y delicadas al mismo tiempo, respetar y darnos a respetar, dejarnos cortejar y no caer en aventuras. Regresar a esa época en que los hombres eran caballerosos y sólo podemos lograrlo con nuestra actitud. Dejemos de quejarnos de que ya no hay caballeros, dejemos que ellos vuelvan a serlo para nosotras y volvamos a ser MUJERES.

*Máster en Educación Familiar. Asesora en Educación Familiar.

georginapaulin@hotmail.com