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La muerte cerebral y donación de órganos

El fin de la donación de órganos es el restablecimiento de ese órgano en una persona viva y el acto de donación exige la gratuidad, es decir no debe haber paga alguna

El diagnóstico de muerte es importante y serio; exige cuidado y responsabilidad. Históricamente para la  cultura greco-egipcia y la judaico-cristiana la muerte fue aceptada como el cese de la función cardiaca y cese de la respiración respectivamente; mientras que para la Edad Media y el Renacimiento eran la separación del alma y el cuerpo y cuando se iniciaba la putrefacción del cuerpo. No fue sino hasta mediados del Siglo XX que se acuñó el concepto de muerte cardiorrespiratoria.

Actualmente se aceptan dos tipos de muerte: la muerte cardiorrespiratoria y la muerte cerebral o encefálica. La muerte cardiorrespiratoria es la cesación completa del latido cardíaco y la respiración y la muerte cerebral o encefálica es el daño total e irreversible del encéfalo que incluye: Cerebro, tallo cerebral y cerebelo. No son sinónimos de muerte cerebral el Estado de Coma, el estado vegetativo persistente, daño cerebral cortical ni el daño del tallo cerebral.

El concepto de muerte cerebral procede de los años sesenta por los avances en las técnicas de respiración asistida y las unidades de cuidados intensivos. En este tipo de muerte hay una lesión cerebral que conlleva a un edema cerebral generalizado, consecuentemente una hipertensión intracraneal y una disminución de la circulación cerebral con el infarto cerebral total que ocasiona la muerte.
 
¿Se pueden extraer órganos para trasplante en pacientes con muerte cerebral? Sí, se pueden extraer los órganos para trasplantarlos, puesto que el paciente está en un punto de NO RETORNO, es irrecuperable y éticamente está indicado suspender todo tratamiento. Para poder extraer los órganos se deben tener DOS diagnósticos de muerte cerebral: el primero por el médico encargado del caso y el segundo por un especialista de las ciencias neuroquirúrgicas. El diagnóstico de muerte cerebral es clínico. Las causas más frecuentes de muerte cerebral son el traumatismo craneoencefálico y el accidente cerebro-vascular (“Derrame cerebral”) .

Para el diagnóstico de muerte cerebral es necesario que el paciente no tenga efecto de medicamentos que depriman la función del sistema nervioso central, que afecten la motilidad músculo esquelética o carezcan de actividad anticolinérgica.

Los signos diagnósticos de muerte cerebral se pueden obtener en la cabecera de la cama del paciente: Pupilas dilatadas, ausencia de movimientos oculares, de parpadeo espontáneo y reflejo corneal. También deben estar ausentes el reflejo nauseoso y el de la tos. Existen otras pruebas clínicas para demostrar la muerte cerebral pero la prueba clínica definitiva es el test de Apnea o de ausencia de respiración espontánea bajo ciertas condiciones ya predeterminadas.

También existen varias pruebas radiológicas y electrofisiológicas para demostrar este tipo de muerte tales como: Electroencefalograma, potenciales evocados, doppler y angiografías que vienen a corroborar el diagnóstico de muerte cerebral que ya fue establecido en forma clínica.   

El fin de la donación de órganos es el restablecimiento de ese órgano en una persona viva y el acto de donación exige la gratuidad, es decir no debe haber paga alguna. En nuestro país existe la Ley de Donación de Órganos y Tejidos que permite el trasplante de órganos y tejidos procedentes de personas con muerte cerebral la cual está siendo revisada actualmente.
 

*Nefrólogo Internista. Miembro de ABIOES (Asociación de Bioética de El Salvador).