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La moraleja de los médicos

Desde hace cinco años y medio, todos los médicos que laboran en el Seguro Social y en los diferentes hospitales nacionales del país, han estado denunciando el deterioro, las inexistencias y el abandono tremendo y grave que se está viviendo en todas las instalaciones de salud pública, que hacen imposible dar una correcta atención médica a los enfermos que llegan diariamente. La falta de medicinas, equipo, instrumental y camas ya se hizo crónica y el gobierno y las autoridades de los hospitales, no ofrecen ni presentan un plan que solucione definitivamente estos problemas; más parece que prefieren mantenerlos y agudizarlos.

Agregado a lo anterior, en múltiples ocasiones, los médicos del ISSS, del Hospital Rosales, del Hospital Zacamil y del resto de hospitales del interior del país, han denunciado los bajos e injustos salarios que reciben en contraposición a las múltiples responsabilidades que tienen y que vuelve cada vez más difícil y complicada la atención a los pacientes. Dicen que son los peores pagados en Centroamérica y para colmo, muchas veces son ellos los que pagan de su bolsa los utensilios y accesorios que más urgen. Un verdadero cataclismo muy difícil de ignorar y dejar de apoyar de parte de los salvadoreños que vivimos también ese drama.

En el colmo del desinterés y desprecio del gobierno y de las autoridades de salud, los médicos han sido denunciados en la Fiscalía General, también son sujetos a descuentos salariales y ahora, hasta serán evaluados por médicos cubanos. ¡Increíble! médicos cubanos que tienen una formación equivalente a enfermeros, serán ahora los que dirán si nuestros médicos salvadoreños son capaces o no. Mañana, milicianos cubanos evaluarán y mandarán también a nuestros militares y a nuestros policías.

Estamos viviendo estos extremos inauditos por una sencilla razón: fueron los mismos médicos quienes llevaron al poder al FMLN, al haber desarrollado una labor proselitista a favor de ese partido que fue determinante en la conciencia ciudadana.

Desde el año 2007, cada vez que un paciente llegaba al Seguro Social, a un hospital o a una Unidad de Salud, por emergencia, por consulta, por control de algún tratamiento o por maternidad, cualquiera que fuera la razón los médicos aprovechaban para "lavarle el cerebro" al pobre paciente que tenía que escuchar durante 5, 10 ó 15 minutos, al "buen doctor" (o doctora) despotricando contra el gobierno de ARENA, acusando a la empresa privada, vilipendiando a la derecha para terminar recomendando que votaran por el FMLN y por los cambios que vendrían. La gente no tenía más opción que mostrarse de acuerdo con lo que el médico (a) decía, por temor a perder la consulta si protestaba; pero poco a poco, el mensaje fue calando en la mente de los pobres salvadoreños que luego veían con entusiasmo cómo los médicos se ponían en huelga y gritaban a todo pulmón que "la salud estaba enferma". A la cabeza de esas manifestaciones que se hacían casi todos los días, estaban los médicos miembros del FMLN que ahora están de directores, jefes de hospitales o de diputados en la Asamblea o de funcionarios en el Ministerio de Salud.

Hubo voces sensatas de personas serias y reconocidas que advirtieron a los médicos que estaban siendo utilizados, pero todo fue en vano. Los médicos se consideraron muy superiores en inteligencia y mantuvieron su oposición al gobierno de derecha y su apoyo al cambio con el partido comunista del FMLN.

En estos momentos, los médicos manifiestan que se equivocaron y que se arrepienten de haber apoyado a quienes ahora los desprecian; están peor que nunca y el pueblo paga también con más dolor y enfermedades las consecuencias de su terquedad y falta de visión. Hemos llegado a vivir en una verdadera calamidad pública. Pero las malas noticias no terminan allí, el gobierno tiene nuevas leyes para que el fisco controle más los ingresos de los médicos y establecer nuevas normativas para el funcionamiento de la consulta privada.

¿Será posible que el gremio médico, sobre todo los jóvenes y de mediana edad sigan apoyando y promoviendo al FMLN?

La moraleja de los médicos y que sirva de advertencia para abogados, economistas, empresarios, maestros, caficultores, etc. es: "Mal paga el diablo a quien bien le sirve".

*Colaborador de El Diario de Hoy.