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El moméntum político

Nadie entre los precandidatos representa más el “sueño americano” –the American dream—que Marco Rubio. Sus padres, emigrados cubanos, trabajaron duro para lograrlo

En tendencia decreciente en las encuestas llegó Hillary Clinton al debate de anoche en Las Vegas --dieciséis puntos cayó desde junio--, en su segunda participación por la candidatura presidencial del Partido Demócrata de los Estados Unidos. Perdió la nominación hace ocho años ante el actual inquilino de la Casa Blanca, Barack Obama, aunque al menos en teoría ahora sea diferente. Salvo un histórico terremoto político, Bernie Sanders, su rival por la nominación, de 74 años de edad y probablemente el Senador más a la izquierda de la Cámara alta del Congreso, no tiene posibilidad de convertirse en candidato.

Hacerlo equivaldría a cometer el mismo error de los laboristas en Gran Bretaña con la elección de Jeremy Corbyn, posiblemente el laborista más a la izquierda en el Parlamento británico, tras el resultado electoral en el que los conservadores –“tories”-- lograron la reelección de David Cameron como Primer Ministro. Pero si Sanders no parecería ser elegible en una elección nacional, ¿cómo es que ha venido mejorando en las encuestas? Porque Hillary, avezada política que cumplirá 68 años en dos semanas, ha perdido el moméntum --su credibilidad ha sido minada-- con el escándalo de los correos electrónicos y con la muerte en Benghazi del embajador y otros tres estadounidenses.
 
De no repuntar la Sra. Clinton en las próximas semanas, a partir del debate de anoche, creo que entrará Joe Biden a la contienda, con gran posibilidad. El actual Vicepresidente también ha venido mejorando en las encuestas, al igual que Sanders, solo que sin estar participando en las primarias.

A un mes de cumplir 73 años, la vida del Vicepresidente ha estado marcada por el servicio público y por la tragedia. Su primera esposa y su hija murieron hace años en un accidente automovilístico y el otro hijo de ese matrimonio, ex Fiscal General de Delaware, falleció este año de un cáncer en la cabeza. Joe Biden fue Senador por Delaware por muchos años, destacándose en el comité de Relaciones Exteriores.

Por el lado del Partido Republicano hay mucho más opciones en contienda y pienso que está empezando a perder impulso Donald Trump, de quien también pienso que no tiene posibilidades en la elección general. 

Creo que Jeb Bush es un sólido candidato pero con estrategia errónea, ya que no se puede iniciar una campaña con el récord de una década atrás (gobernador de la Florida); me gusta mucho como candidato el Dr. Carson, quien representa un verdadero ejemplo para los afroamericanos, de la pobreza en Detroit (hogar a cargo de su madre), a neurocirujano en el John Hopkins. Carly Fiorina se ha manejado bien en los debates y que bueno que esté una mujer, pero es Marco Rubio el que más me atrae. 

“Mi padre estuvo (trabajando) atrás de un bar para que yo pudiera estar ante ustedes esta noche en frente de este pódium”, dijo en la convención republicana hace cuatro años, antes de que tomara la palabra el candidato Mitt Romney. Rubio es bilingüe a la perfección, bicultural. Bush, casado con una mexicana, habla fluidamente el español. 

A sus cuarenta y cuatro años, lo que le cuestionan a este joven Senador es que no tiene experiencia para el cargo. Nadie entre los precandidatos representa más el “sueño americano” –the American dream—que Marco Rubio. Sus padres, emigrados cubanos, trabajaron duro para lograrlo.


A pocos meses de iniciar las elecciones primarias, todos saben la importancia de llevar números a su favor, porque fuera del Sr. Trump que es billonario, solo Jeb Bush y Hillary Clinton tienen “maquinaria” a nivel nacional. Y ello en política se vuelve fundamental. 

*Director Editorial de El Diario de Hoy.