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De modelos y de la elección

Dos modelos estarán en juego cuando vayamos a votar los salvadoreños el próximo 2 de febrero: el que han seguido las naciones más prósperas del planeta, basado en el imperio del Estado de Derecho, en un esquema de libertades y de economías abiertas, cuya última vertiente en la región es la Alianza del Pacífico, compuesta como estados miembros por México, Colombia, Perú y Chile; Panamá como observador. O el bloque ALBA, compuesto por regímenes autoritarios que socavan las libertades buscando eternizarse en el poder con la ayuda de los petrodólares. Los países parte de este esquema son Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. El Salvador, en veremos.

La "Declaración de Lima" de abril de 2011 definió los objetivos de la Alianza del Pacífico: alentar la integración regional, obtener un mayor crecimiento, desarrollo y competitividad. El 40% del PIB de toda Latinoamérica tiene este agrupamiento de 200 millones de personas, incluido Panamá, más un 55% de todas las exportaciones. Como un todo, son a este momento la sexta economía en el mundo. Dicho en otras palabras, se encuentran en esta agrupación los alumnos aventajados desde Río Grande hasta la Patagonia y para ser miembro se requiere tener vigente el Estado de Derecho, la democracia y el orden constitucional. Buscan un mayor intercambio con Asia.

Por el bloque del ALBA nos encontramos con economías en abierto deterioro, a pesar de la fortuna que por los precios del petróleo recibió Venezuela durante los 14 años de Chávez. Ante la muerte del caudillo, "profundizar la revolución" --a lo cubano-- se propone el régimen de Maduro con la salvedad de que Venezuela no es isla ni es Cuba. Inconcebible cómo un país tan rico en reservas naturales, asentado sobre yacimientos de petróleo, pueda tener a sus habitantes con carestía de productos básicos como arroz, pollo, carne...papel higiénico. El punto ha dejado de ser la viabilidad del chavismo, sino hasta dónde llegarán y cuánto más sufrimiento y carestías sufrirán.

Ante lo impresentable que se vuelve acá en nuestro país el "socialismo del Siglo XXI", según han mostrado siempre las encuestas, el partido en el gobierno tiene una mega campaña al aire, parte que equivale a la campaña de salida de Funes, parte el FMLN montándose en los "cambios", reales o imaginarios, que este gobierno logró a favor de la gente. La mega campaña apela emotivamente, algo importante en toda campaña política, a pesar de la desastrosa situación en que se encuentra el país. Riesgo tiene esta estrategia porque, emociones aparte, la realidad cotidiana de la gente no puede estar más alejada de lo que se les presenta de manera empaquetada. Y por la popularidad del presidente...

Que la oposición recurra a un agotado estilo de campaña negativa, no creo que les gane adeptos. Aparte del voto duro que ya han consolidado, ciertamente no apela al voto indeciso. Para tal fin mejor háganle un "reality check" a la mega campaña del oficialismo. Pero, por sobre todo, hagan propuestas. Teniendo la oposición el modelo que siguen las naciones más prósperas del planeta, basado en la libertad y en la justicia, es importante que explique la hoja de ruta para sacar a El Salvador de la calamitosa situación en que se encuentra. Que se explique con claridad qué es lo que proponen hacer para llevar a El Salvador a estadios superiores de superación y de progreso.

*Director Editorial de EL DIARIO DE HOY