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Migración ilegal a USA, drama eminentemente humano

El 21 de julio, el gobernador de Texas Rick Perry anunció que estaba desplegando 1,000 miembros de la Guardia Nacional de Texas a la frontera con México, para ayudar a fortalecer la seguridad fronteriza. La medida es la última de una cadena de acontecimientos que complican la emigración ilegal de centroamericanos, fenómeno social, todo un drama humano, que se ha vuelto muy publicitado y politizado.

Entre los años 2011 y 2013 la Patrulla Fronteriza identificó en sus reporte a migrantes que denominaron como "otros que no sean mexicanos", en su mayoría centroamericanos, que fueron detenidos por el sector del Valle del Río Grande. El número de estos migrantes aumento en más del 360 por ciento, pasando de 20,890 a 96,829, un crecimiento impactante frente a los 19,847 migrantes registrado en el sector de Tucson.

Y de manera significativa es el incremento de los menores de edad, que constituyen un gran porcentaje de los denominados "otros que no sean mexicanos", comparado con migrantes de nacionalidad mexicana detenidos en el Valle del Río Grande en el año 2013 que ascienden a 21.553, frente a 9.070 detenidos en el sector de Tucson. Se estima que la mayoría de los menores de edad no acompañados, que viajan solos, son adolescentes.

Por supuesto, las estadísticas sobre detenciones no son un conteo preciso de la inmigración total, ni tienen en cuenta las personas que cruzan sin ser capturadas. Además, las estadísticas están ligeramente sesgadas por el hecho de que los menores no acompañados son mucho más propensos a entregarse a la autoridad en lugar de intentar evitarla.

Este tipo de publicidad y la politización del fenómeno migratorio en la frontera de México y Estados Unidos, no es nuevo. Es algo que ha salido a la superficie a intervalos irregulares desde hace años, a lo que se agrega el alarmismo de que este fenómeno puede conllevar actos de terrorismo, lo que parece estar sucediendo de nuevo. Y todo apunta a que este es uno de los motivos que han causado que el tema se vuelva mediático.

Recientemente se han publicado una serie de entrevistas respecto a la inmigración y en ellas los periodistas preguntan: "¿La crisis en la frontera dan a los terroristas la oportunidad de colarse en el país?" Analistas de seguridad fronteriza han respondido a los periodistas que creen que los terroristas se aprovechan de la crisis de la frontera y que los carteles de la droga estarían dispuestos a trabajar con los terroristas. Pero la mayoría de los analistas no están de acuerdo con ese criterio debido a cambios en la dinámica del terrorismo, que demuestran que tales afirmaciones son infundadas.

Líderes del crimen organizado en México, han observado las operaciones del gobierno norteamericano contra Al Qaeda y la presión que puede poner a una organización involucrada en un ataque contra Estados Unidos, principalmente en su territorio. Estos jefes del crimen organizado si estuvieran moralmente dispuestos a trabajar con los terroristas, lo que expertos consideran una suposición cuestionable, fácilmente llegarían a la conclusión que este vínculo sería malo para sus negocios. Expertos afirman que es muy dudoso que los jefes del crimen organizado en México arriesguen sus imperios multimillonarios por un pago oportunista de un grupo terrorista. También ven dudoso que un grupo militante ideológico, como una organización yihadista, confiara en una organización criminal mexicana.

¿Podría un operativo terrorista tomar ventaja de la frontera Estados Unidos-México? Es posible. Intentar el cruce de la frontera con tales fines cuando existe tanta publicidad, lo más probable sería que no. A todas luces el problema no es de terrorismo sino humanitario.

* Colaborador de El Diario de Hoy.

resmahan@hotmail.com