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México, lindo país

Para cumplir promesas y compromisos fui a México la semana pasada y al margen de los aguaceros que cayeron y que siempre encontré donde resguardarme, aproveché el tiempo para reflexionar sobre este gran país. El primero cayó estando cerca del restaurante en Teotihuacán, justo después de subir y bajar de la Pirámide del Sol, el segundo en la Plaza Garibaldi y aproveché para cenar en el "Tenampa", la cuna de la música ranchera y, el tercero, entrando en uno de los famosos teatros donde disfruté de un singular espectáculo.

Pero lo más interesante desde el punto de vista profesional, fue la visita a la empresa que está montando en Querétaro un amigo valenciano. El centro histórico de esta ciudad es un excelente ejemplo de organización, pensada para los del lugar y los visitantes. Las calles y todos las plazas y parques muy limpios y la gente dispuesta a ayudar a los que por su forma de hablar se nota que son de fuera. Y el transporte hacia México funciona con un excelente servicio de buses, el único que conozco, con tres horarios para buses exclusivos para mujeres. ¡Interesante!

Que bueno sería que empresas como la de mi amigo vinieran a El Salvador y que hubiera aquí parques industriales pensados para la atracción de inversión extranjera. Son zonas de desarrollo con la infraestructura y lista para la instalación de empresas nacionales y extranjeras, calles amplias, agua, desagües, iluminación, instalación eléctrica, etc. ¡Algún día!

Pero también me gustó la visita a los bosques y al Castillo de Chapultepec, y al Museo Nacional de Historia. Entre los acontecimientos de los últimos dos siglos encontré tres conceptos perfectamente aplicables hoy en El Salvador. El general Porfirio Días enfocó su gobierno con el eslogan, "Paz y progreso" y fue el presidente que industrializó México. El segundo concepto es de Ignacio Manuel Altamirano que escribió: "Lo que necesita México no son más cárceles, lo que necesita son más escuelas primarias". También de actualidad y aplicación aquí y en tercer lugar, aprendí, que la primera noche que como presidente entró Benito Juárez en el Castillo de Chapultepec, escribió su celebre frase: "Entre los individuos y las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz".

Pues sí. Con sólo la aplicación de la Constitución, por un gobierno honrado y austero que se dedique de verdad a trabajar por la convivencia en paz, dinamice la economía , eduque más a los jóvenes enseñándoles cómo desarrollar una vida honrada y haga respetar los derechos de los salvadoreños, seguro que llevaremos al país a una condición mucho mejor de desarrollo y competitividad. ¡Manos a la obra!

Y admirando lo sucedido en el tiempo del Emperador Maximiliano Primero, recordé el famoso personaje que dicen llegó, vivió y falleció en El Salvador, que por una promesa a la Virgen por salvarle la vida, siempre anduvo elegantemente vestido pero descalzo, que aquí se llamó don Justo Armas y se presume era Maximiliano I, después que Benito Juárez, haciendo justicia, mando a fusilar al emperador pero salvo al ser humano.

Pues eso: "Paz y progreso, más escuelas que cárceles, estricto respeto al derecho ajeno y aplicación de las leyes es lo que hace falta aquí para que vivamos en paz".

¡Que disfrute sanamente el Mundial!

*Ingeniero.

Columnista de El Diario de Hoy.

www.pedroroque.net