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Mercedes Sosa no se equivocó

Con su privilegiada voz la cantante argentina inmortalizó una realidad humana: todo cambia. Y en los últimos años en El Salvador, se observan tres cambios que apuntan hacia una recomposición política esperanzadora.

1. El sistema de partidos es estable. En el pasado, los partidos iban y venían. El PRUD de los años cincuenta desapareció tras el golpe de Estado de 1960; el PCN gobernó formalmente desde 1962 y luego del golpe de 1979 pasó ser un partido minoritario; el PDC, el partido más longevo, nunca se recuperó de su derrota en 1989 cuando pierde su primera y última presidencia y en la actualidad cuenta con un solo diputado. En contraste con lo anterior, ARENA ha mantenido su estatus de partido mayoritario desde 1982 y el FMLN desde 1994 con alternancia y reelección. Si bien ambos guardan contradicciones entre sus principios y sus conductas y en numerosas ocasiones han decepcionado a sus votantes, se trata de proyectos políticos medianamente definidos, que mantienen sus porcentajes en las urnas y cuya previsibilidad y estabilidad los hace envidiables en otros países donde impera la incertidumbre ante caudillos que se imponen a partidos débiles, sin contenido ideológico y de poca duración.

2. La sociedad civil ha despertado en temas de consenso. El deseo de justicia independiente o de transparencia en la relación dinero-política ha unido a organizaciones y líderes de distintos colores ideológicos en agendas activistas. Ahora, los ciudadanos exigen respetar a la Sala de lo Constitucional porque entienden que el poder sin límites es propio de los tiranos y que los tiranos pueden ganar diputaciones, presidencias e incluso subordinar jueces. Asimismo, exigen que se cumpla lo ordenado por dicha Sala y que los partidos publiquen quiénes son sus financistas, a cuánto ascienden sus donaciones y en qué gastan este dinero; de forma que puedan ejercer un voto informado, evitar la entrada del crimen organizado a la política o evaluar si se gobierna para el país o para los patrocinadores. Al saber que Taiwán financió a ARENA hace una década, se comprende mejor la posición del gobierno en la ONU a favor de reconocer a ese país asiático, o bien, al saber que Venezuela financió al FMLN hace unos meses --en desobediencia de una ley de 2013-- se entiende mejor el respaldo del gobierno en la OEA en desconocer violaciones a los derechos humanos en ese país suramericano.

3. El costo electoral de ignorar el despertar ciudadano es mayor que antes. Por esta razón, ARENA abandonó su hostigamiento a la justicia constitucional y el FMLN, que todavía emprende esa penosa batalla, perdió el apoyo del Gran San Salvador en 2012, entre otras causas. No es casualidad que ARENA incorpore ahora en sus cargos directivos y en sus candidaturas a personas que protestaron en su contra por el tristemente célebre decreto 743 y por otros abusos. La mala noticia es que estas personas --viejos jóvenes y jóvenes jóvenes alejados de la forma tradicional de hacer política-- no tengan una contraparte dispuesta a construir un debate serio de ideas y soluciones. A la fecha destaca la noticia de que el FMLN expulsó a un candidato joven de la Libertad porque sus amigos lo promocionaron en redes sociales… Si el FMLN mantiene la misma miopía que tuvo la derecha gobernante de imponer una bancada legislativa sin creatividad y obediente al status quo, habrá un costo político. E igual sucede en otros temas: si ARENA obedece a algunos alcaldes alérgicos a ser vigilados por la oposición en concejos plurales, habrá otro costo político.

En este nuevo escenario, los madrugones y la prepotencia tienen menor cabida. Es cierto que los jóvenes todavía desconfían entre ellos porque la polarización los arrastra, pero también es cierto que desconfían de aquellos gobernantes que, desde sus polos extremistas, se valen del odio y la división para ocultar sus abusos e incompetencias. Y los jóvenes, aunque aún no rompen ese círculo polarizador, ya iniciaron proyectos en conjunto porque saben que pueden sentarse a platicar, a pensar y a conspirar para que de los dinosaurios no quede más que fósiles. Mercedes Sosa no se equivocó al repetir una de sus interpretaciones más famosas: todo cambia, y en El Salvador, hay signos de cambios esperanzadores. Así sea.

*Colaborador de El Diario de Hoy.

@guillermo_mc_