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Mejoremos las esperas de consultorios y hospitales

En El Salvador todavía existen niveles decisorios, algunas coordinaciones y unos cuantos diseñadores de infraestructura sanitariam, que creen que consultorio u hospital nuevo significan nada más paredes, equipos y mobiliario nuevos aunque funcionen con procedimientos obsoletos, normativas anacrónicas, improvisaciones y soluciones fundamentadas en el estribillo: "Aquí siempre lo hemos hecho así".

Son realmente escasos los técnicos que aprovechan la coyuntura de las nuevas construcciones, para ser mejores y aceptan que una nueva edificación debe ser sinónimo de mejor funcionamiento del todo y sus componentes, mayor oportunidad en la entrega de los servicios, más eficiencia en todas las actividades y sobre todo procedimientos más humanizados.

Al respecto causa consternación y tristeza observar enfermos y sus acompañantes esperar en áreas exteriores expuestos al asoleamiento, lluvia, polvo, humo de vehículos e intemperie, en centros de atención urbanos y rurales, algunos inclusive relativamente recientes.

A veces ni siquiera existen árboles para protegerse del sol, mucho menos canopis y otras facilidades. Tal parece que existe despreocupación por llevar algún nivel de comodidad a los usuarios de los servicios de salud. Tampoco por solucionar por ejemplo el hacinamiento tradicional en los estacionamientos a toda hora, lo cierto es que nunca hay un tan solo lugar disponible para aparcarse. Mucho menos porque hayan menos moscas y pestilencia en algunos estacionamientos por la cercanía de casetas y containers atestados de desechos.

En un hospital del gran San Salvador en cierta ocasión, ante las quejas del público que esperaba para que les sacaran una muestra de sangre, ante tanta incomodidad (las colas zigzaguean para meter más gente en espacios pequeños), un vigilante se dio por aludido y contestó: "Este no es un banco con aire acondicionado, agradezcan que se les va a atender".

En el medio criollo es común que las áreas de espera se congestionen con un revoltijo de personas impresionante, las sillas y las bancas siempre son insuficientes y el público tiene que salir a esperar fuera de las instalaciones.

Hay incomodidad inclusive para las personas sanas, no se diga para los que se quejan y para los adultos mayores. Escasean las facilidades para tomar agua y los servicios sanitarios no siempre están a la mano, en algunos sitios están sucios, el piso encharcado y sistemáticamente carecen de papel para higiene. Toallas descartables para secarse las manos ni en sueños. Las esperas clasificadas para pasar consulta, para rayos X y laboratorio clínico casi siempre son pasillos estrechos mal iluminados y ventilados y si hay pacientes en sillas de ruedas también esperando, es necesario hacer malabarismos para poder pasar.

Las causas de los problemas en las áreas de espera son múltiples y destacan las siguientes tomadas a vuelo de pájaro: (1) No se concede la debida importancia a la humanización de los servicios al público; (2) Se diseña sin tomar en cuenta crecimientos futuros es decir la proyección fundamentada en series históricas; (3) Se usan parámetros anacrónicos que no responden con la realidad actual; (4) Se asignan a los proyectos presupuestos raquíticos que apenas alcanzan; (5) Fallas de diverso tipo en las etapas del proceso de planeación; (6) Omisiones en la dirección o conducción del proyecto y (7) Por diversas razones no se ponen en practica algunas medidas administrativas que pueden mitigar la situación actual.

*Dr. en Medicina.

Colaborador de El Diario de Hoy.