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¿Mejor, igual o peor que el año pasado?

Instituciones gubernamentales, organizaciones civiles y más de algún noticiero a menudo informan a la ciudadanía sobre homicidios, desaparecidos, extorsionados, lesionados por diversas causas y trata de personas cuidándose siempre de citar las cifras actuales comparándolas con las correspondientes del mismo periodo del año anterior, como si este último es el término de comparación ideal.

Comparar con un modelo, con una cifra deseable o con una meta que sería lo apropiado es técnicamente aceptable, hacerlo en otra forma genera dudas y valoraciones engañosas. El comparar estadísticas del año anterior con el presente no siempre es indicador de mejoramiento o empeoramiento, porque no sabemos si las muestras son representativas, tampoco si existen condiciones similares que permitan comparar, además el tiempo transcurrido para algunas variables es demasiado corto como para hacer lecturas. Naturalmente que señalar números del año pasado no es ningún pecado, el problema es adelantar juicios y hacer interpretaciones inconsistentes.

Se reporta que de enero a septiembre del año pasado hubo 14,911 accidentes de tránsito con 6,131 personas lesionadas y que en el mismo período de este año las cifras son de 15,195 y 6,498, respectivamente y se hacen valoraciones. Las variaciones porcentuales dentro de lo negativo es decir por debajo de lo normal no nos dicen mucho ni tienen mayor valor, además considerar como término de comparación un año con tantos accidentes y personas lesionadas es inadmisible. Decir por ejemplo que estamos peor porque "del 1 al 8 de septiembre hubo un aumento de 31 homicidios más que en el mismo periodo del año anterior", es una especulación porque el comportamiento de los fenómenos sociales no se miden por los hechos que se observan en ocho días.

Se reporta un aumento de denuncias por tráfico de personas del 15 al 20%, tomando como término de comparación la cifra de 50 denuncias del año pasado. Pero como esta última es definitivamente alta se trata entonces de ¿un incremento del incremento? Y como en el caso anterior al pueblo salvadoreño no le interesan las variaciones porcentuales, peor dando a entender que algo "esta peor que antes", sino que este tipo de delitos se repriman en su totalidad. Diferente sería que las instituciones responsables muestren una gráfica que presente estadísticas anuales del último quinquenio o decenio para señalar tendencias si las hay.

El uso del indicador de tantos casos por 100,000 habitantes para referirse a la variable de los homicidios es más apropiado, porque si se tiene el dato por mes es posible analizar el comportamiento en el transcurso de un periodo de tiempo razonable (¡No de 8 días!). Con las enfermedades la situación es más compleja porque los voceros se hacen bolas diciendo cosas como: "Los casos se han disparado…", "Estamos ante un repunte…" y "Tenemos 5 víctimas más que el año pasado". ¿Por qué no usan las tasas de morbilidad y mortalidad por ejemplo bimestrales por zona geográfica, para registrar el fenómeno en forma más objetiva y por lo consiguiente hacer interpretaciones valederas? Para el caso de la violencia intrafamiliar, que es una patología social de gran raigambre, las acciones que se realizan son para obtener resultados a largo plazo, en consecuencia las variaciones de un año al siguiente analizadas aisladamente son de poco valor.

*Dr. en Medicina.

Colaborador de El Diario de Hoy.