Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

De medicinas populares y otras yerbas

En una farmacia de Santa Tecla se me acercó una señorita con un frasco en una mano y un volante en la otra, me dijo: "Señor, esta medicina es buenísima para la próstata y es cien por ciento natural, etc." Al finalizar su minidiscurso le respondí: "Disculpe señorita ¿para cuál padecimiento de la próstata recomienda usted ese producto, para el cáncer, hipertrofia o prostatitis bacteriana?" La señorita pareció descontrolarse, me miró y se retiró.

Un anuncio de la TV recomienda un fármaco que contiene un analgésico, un antiinflamatorio y vitaminas del complejo B. Obviamente si el paciente se queja de dolor de cabeza por haberse desvelado, el antiinflamatorio y las vitaminas están demás y a la inversa, si realmente necesita las vitaminas, el analgésico y antiinflamatorio salen sobrando.

Otro anuncio reza: "Combate y previene la inflamación del colon, el estreñimiento y la colitis nerviosa". Resulta ilógico que un enfermo con estreñimiento se obligue a tomar una medicina contra la colitis aunque no padezca de esa última. Otra propaganda asegura: "Contra los espasmos musculares, calambres y torceduras" y habla maravillas de una crema que se frota sobre la zona adolorida. Para empezar las cremas analgésicas no se absorben y por otro lado el origen de las tres afecciones citadas puede ser diferente y ameritan tratamientos diferentes.

Los menjurjes populares en el pasado los divulgaban empleados de farmacias, vendedores y curanderos, ahora se han modernizado y utilizan cualquier medio, inclusive con videos y recreaciones. El objetivo es aprovecharse de la sencillez de mucha gente y de los incautos que en lugar de buscar ayuda profesional creen en pócimas y medicamentos milagrosos.

Por lo general estos medicamentos en el mejor de lo casos son sintomáticos, es decir pretenden aliviar síntomas aunque muchas veces ni siquiera logran ese objetivo. Algunos se presentan en combinaciones estrafalarias (antiinflamatorios vitaminados) y por supuestos efectos múltiples. Muchos son de fabricación artesanal, no utilizan materias primas estandarizadas y mucho menos tienen controles de calidad. Los volantes que adjuntan porque no pueden llamarse literatura médica, no describen el principio activo, composición química, mecanismo de acción ni efectos farmacológicos.

*Doctor en Medicina.

Colaborador de El Diario de Hoy.