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Mayoría simple, el premio mayor

El deficiente trabajo por parte del Tribunal Supremo Electoral, sin proponérselo, ha resaltado que va madurando nuestro proceso político: aún con falta de cifras oficiales ha habido proclamaciones de candidatos a alcalde de las principales ciudades del país, y sus contrincantes no favorecidos en las urnas, han aceptado los resultados. Esto es un paso muy importante en la madurez de nuestra democracia, ya que ante la falta de resultados por parte del TSE, las proclamaciones y concesiones se han hecho con base en las actas que poseen los partidos políticos. Y lejos de estarse hablando de fraude en un escenario como el actual, hay quienes no solo han reconocido el resultado sino felicitado a su contendiente.

Algo también relevante y en el orden en que se han venido pronunciando, Armando Flores en Santa Tecla, Gerardo Barón en Nuevo Cuscatlán y Edwin Zamora en San Salvador, han dicho que se integrarán al respectivo Concejo por el municipio en que compitieron. Hay que recordar que por vez primera habrá concejos plurales, lo cual nos aleja en las 262 alcaldías de la obsoleta tradición latinoamericana de que el ganador lo gana todo y el perdedor lo pierde todo. Seguro que en la mayoría de casos, la presencia de la oposición en los concejos generará un mayor grado de transparencia y de eficiencia.

Queda por definir lo más importante de lo que estaba en juego en esta elección: qué bloque legislativo tendrá el control de la mayoría simple en la Asamblea. Cuando la gente decidió hace 6 años darle al FMLN el Ejecutivo, repartió el poder, brindándole a las fuerzas conservadoras la mayoría en la Asamblea. Todos intuimos lo que de ahí para acá sucedió, el hecho es que durante 6 años la oposición ha estado minada en la Asamblea Legislativa. Con tener ARENA la llave de la mayoría calificada el país estaría en mejor posición de lo que ha estado, por la aprobación de préstamos y la elección de funcionarios como magistrados de la Corte Suprema y el Fiscal General de la República.

Han sido 6 largos años, incluida resolución de la Sala de lo Constitucional en contra del transfuguismo –que aboga por el respeto a la "voluntad soberana"–, para que los pesos y contrapesos, tan esenciales en una democracia funcional, se den como garantizados. Lo que se avecina es un complejo conteo por la conformación de la nueva Asamblea Legislativa donde en la mayoría simple está el premio mayor de esta elección. Esto bajo ningún punto de vista desmerita la importancia de las alcaldías, empezando por el simbolismo que representa la "Joya de la corona", las demás cabeceras departamentales y municipios populosos.

Pero es en la Asamblea donde se aprueban leyes y se elige importantes funcionarios como los ya mencionados, por lo que independiente al problema de imagen que tiene, no disminuye su importancia como órgano de Estado. Si tras el largo conteo resulta que la población distribuyó de nuevo el poder, el país funcionará mejor. Las proyecciones de los partidos de oposición son optimistas de que se llevarán el premio mayor de esta elección, y como no hay datos oficiales por haberse enredado de mala manera el TSE, en la lógica de lo sucedido con las alcaldías, y aunque el conteo sea más difícil, puede terminar así.

En todo caso El Salvador es un país dividido 50 % a 50 %, por lo que los acuerdos se vuelven necesarios. Es de agradecer al gobierno que no se haya metido en la campaña como tan groseramente hizo el gobierno anterior, por lo que el espacio para la búsqueda y consecución de acuerdos básicos de país se vuelve mayor. Ese me parece que es el principal mensaje de esta elección.

* Director Editorial

de EL DIARIO DE HOY