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Más preguntas que respuestas sobre los cambios en pensiones

Cada vez más se da por hecho que el sistema de pensiones será modificado por el actual gobierno efemelenista; lo qué no sabemos con certeza es qué tipos de cambios se darán, cuál es el plan y hasta dónde quieren llegar 

El tema de pensiones está en el tapete de la opinión pública, especialmente porque hay indicios claros de que el gobierno del FMLN quiere hacer reformas al sistema en su conjunto; la pregunta que surge de inmediato, por lo menos en este momento, ¿hay un plan claro y definido sobre qué hacer con las pensiones? No se sabe.

Podría pensarse, y así lo sostienen algunos profesionales que conocen las interioridades del gobierno, que los actuales funcionarios no tienen claro qué hacer ni cómo hacerlo. Los que sostienen esta tesis aseguran que tanto el FMLN como el Gobierno de Sánchez Cerén, que por momentos son lo mismo y por momentos difieren en algunos aspectos, saben y están convencidos de que existe un problema, que debe haber cambios y, a lo mejor, se necesita revertir el actual sistema de pensiones, pero todavía no saben cómo hacerlo.

Es probable que así sea, se trata de un tema sumamente complejo que requiere no solo mucho estudio y “expertise”, sino también de músculo político, no solo para negociar una propuesta sólida entre los diversos sectores de la sociedad, sino además porque se requiere medir las consecuencias dado que las decisiones que se tomen, de un lado o de otro, de una forma u otra, afectarán a todos los salvadoreños. 

Ante esta interrogante primera, surge otra: entonces, si no hay un plan, por qué las declaraciones cada vez más altisonantes que los funcionarios del gobierno efemelenistas lanzan a través de los distintos medios de comunicación, ¿a qué responden? Creería en esta lógica que únicamente se trata de plantear el problema, delinear los grandes conceptos que tienen sobre el tema, la mayoría de ellas suposiciones surgidas de una ideología que, por lo general, está montada en la supremacía del Estado y minusvalorar lo privado y el mercado. 

En este sentido, está claro que se trata de “ablandar el terreno” y sembrar algunas ideas en la sociedad: uno, las supuestas falencias del actual sistema de ahorro en una cuenta personal contra los beneficios del sistema de reparto; satanizar la labor de las AFP a las que se les acusa de ser las únicas que han tenido millonarias ganancias; no diferenciar el sistema antiguo, quebrado, pero financiado en parte por el actual sistema de ahorro.

Un plan definido y claro no se conoce; ahora bien, surge otra interrogante relacionada con esto: la primera y segunda versiones sobre el tema de pensiones que ha presentado el ministro de Hacienda en las últimas semanas, ¿es una propuesta seria del FMLN y del gobierno? 

Tampoco se sabe, he escuchado al menos tres explicaciones, es la versión primera tanto del gobierno como la del FMLN elaborada por Hacienda, pero aún es un borrador de discusión; dos, la más plausible, es la versión de Hacienda tal cual, con una visión que busca resolver el problema fiscal más que entrarle a fondo al tema de pensiones; y tres, la que manejan los más conspirativos, se trata de una estratagema, por un lado, poner el tema en la opinión pública y medir los niveles de rechazo o aceptación de la población y, por otro lado, si los costos políticos son excesivos con el tema, achacárselos no al gobierno sino a Hacienda.

No se sabe realmente cuál es la realidad, de lo que sí estoy seguro es que los planes presentados por Hacienda, al menos, han puesto en discusión varias medidas específicas que a propios y extraños ha levanto los pelos, a saber: aumentar la edad de jubilación, a 65 años, los hombres y a 60, las mujeres; incrementar las primas de los patrones y los futuros pensionados; bajar el promedio de las pensiones, incluso, se habla de un sistema mixto con bastante insistencia en el sistema de reparto, como si esto respondiera ya a un plan definido y delineado con firmeza.

En definitiva --y esto es lo que se puede asegurar por el momento, el tema de pensiones, el sistema de ahorro privado es esencial y clave no solo para los salvadoreños que tarde o temprano tienen que jubilarse y pensionarse, sino también para el país en su conjunto; decisiones apresuradas e inconsultas pueden tener consecuencias negativas, la imposición de medidas bajo lineamientos ideológicos y no técnicos puede ser desastroso para el futuro mediato de los salvadoreños, la poca transparencia sobre el proceso de cambios también puede ser fatal para el futuro de El Salvador. Sin querer ser apocalíptico, densos nubarrones se ciernen el horizonte del país.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.
ricardo.chacon@eldiariodehoy.com