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Más allá de la PC y la tableta, está la educación

Por razones de trabajo participé esta semana en un seminario sobre el impacto de las nuevas tecnologías en el desarrollo de la prensa en América Latina. La gran preocupación de los más de 150 participantes de todos los países de América, reunidos en Bogotá, Colombia, giró entre otras cosas alrededor de: cómo debe enfrentar la prensa la realidad actual ante la irrupción de las nuevas tecnologías, web, tabletas o celulares inteligentes; el uso de las redacciones integradas y la búsqueda de los intereses de las audiencias cada vez más exigentes que usan a diario las redes sociales; estrategias digitales y su relación con la prensa tradicional; Google, Facebook y la propiedad intelectual y, sobre todo, el pago por el uso de la información que se transmite a través de la web, qué cobrar, cuánto, desde cuándo son algunas de las preguntas que surgieron luego de conocerse las experiencias de los medios que ya lo hacen y los estudios técnicos sobre el punto.

Pero no quiero centrarme en las preocupaciones de los que trabajan en los medios de comunicación, más bien quiero traer a cuenta la primera ponencia del evento, desarrollada por por Diego Molano, ministro de Tecnología de la Información y la Comunicación, de Colombia. Me llamó la atención porque planteó con claridad algunos puntos sobre lo que se hace en este rubro entre los colombianos y, sobre todo, contrastar con lo pobre y estrecho de la visión que tenemos en El Salvador.

Particularmente, cuando escuchaba a Molano, me vino a la mente el ofrecimiento de una computadora a cada niño que hace el candidato a la presidencia del FMLN, o las tabletas a muchos niños que promete el candidato a la vicepresidencia de ARENA.

Y es que no basta repartir computadoras, así lo planteaba Molano, se requiere antes que nada de decisión y voluntad para caminar por el sendero de la tecnología, sobre todo que esta llegue a los diversos niveles de la población. Ojo con esto, las nuevas tecnologías, que irrumpen con celeridad en la vida de la sociedad, es consumida por los sectores medios y altos que ven como natural, no solo el tener una computadora, sino también organizar su vida en torno a la tecnología; en cambio, la mayoría sigue abandonada y con poco uso del conocimiento de las ventajas de la tecnología para ir solucionando los problemas cotidianos.

La estrategia básica, que plantea Molano, es llevar conectividad e infraestructura en telecomunicaciones a todo el país, campo y ciudad y, en la ciudad, a todos sus rincones, lo que ha llevado a erigir kioscos que permiten que mucha gente, incluso en los rincones más alejados de los centros urbanos, estén conectados al mundo a través de la red de redes, Internet.

En el taxi que me transportó del aeropuerto al hotel, el carro tenía en su tablero, junto a la radio, su radiotransmisor, unos llaveros, unas fotos de chicas guapas, una tableta. "¿Para qué la usa?", pregunté. El taxista encendió la tableta y me explicó que tenía Internet y una aplicación específica que mostraba no solo su ubicación sino que también le permite atender a un usuario que esté cerca o que haya solicitado por Facebook sus servicios y, todo esto, se hace con iconos, colores y sonidos que le permiten llegar, al menor tiempo posible, donde se encuentra el usuario.

Este ejemplo lo puso el ministro Molano, pero también describió otro: se habla mucho de atender y formar a los micro y pequeños empresarios que por miles y miles hacen mover la economía de Colombia (también en El Salvador), de darles herramientas para mejorar sus empresas, pero poco o nada se les ayuda con aplicaciones sencillas, claras y contundentes para utilizar su computadora con el fin de hacer inventarios, llevar sus cuentas, sus impuestos e incluso abastecerse a través de Internet. Poco o nada se les ayuda en esto porque se les dice que usen computadoras o incluso se les puede regalar una, pero no se les enseña con aplicaciones a utilizarlas ni a resolver problemas específicos.

En fin, regalar una computadora o una tableta a un niño no basta, es insuficiente. Esto también deberá estar encadenado a conectividad, poseer la infraestructura, aplicaciones y programas educativos con un horizonte de mediano y largo plazo y de la mano con las necesidades de los generadores de trabajo. De lo contrario poco o nada se hará por la preparación de los niños y jóvenes de hoy quienes, en el mañana, deben hacer que el país se enrumbe hacia el desarrollo.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com