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Marcha roja

Que me quebré la cadera amarrándome el zapato", ¡tumblimbli!

"Ni se me había ocurrido que el Sitramss de choto se pudiese interpretar como movida electoral" , ¡casaca!

"La misión de mi viaje a Palestina fue dar un mensaje de paz", ¡paaaaja!

"No hemos negociado con pandillas", ¡si, cómo no!

Sabotaje!", ¿y las pruebas?

"Nadie está obligado a marchar por la vida, la paz y la justicia", ¡carburo!

Carburo, que no engaña ni a los bobos, pues han salido a la luz cartas a escuelas y empleados públicos, estampadas con la palabra "obligación".

Además, gracias a las redes sociales, el tiro mentiroso de la vida, la paz y la justicia les salió por la culata. Hierve Facebook y Twitter con la convocatoria del movimiento izquierdista uruguayo, 26 de marzo, para que los pueblos de América "marchemos unidos en solidaridad continental con Venezuela".

La convocatoria agrega: "Cuando se produjo la primera revolución socialista en Cuba, el imperialismo trató de frenarla con intervención militar y bloqueo. A la revolución sandinista, el imperio trató de debilitarla con agresión constante desde Honduras. Ahora, ante la revolución bolivariana, el imperialismo intenta lo mismo, con presión y más chantaje".

"Todos a marchar por Venezuela, por la revolución y su pueblo. Alto a la agresión imperialista y el fascismo".

Más claro no canta un gallo. Un gallo perverso que esta vez nos da paja, para que sus patrones del sur, sean testigos de kilómetros de salvadoreños, unidos por Bolívar, Chávez y Maduro.

Un gallo destapado por la tecnología, y porque al pueblo, después de seis años de mentiras, ya no le dan gato por liebre, ni traga atol con el dedo.

Además de las mentiras, estamos hartos de que, producto de la violencia, cada hora y media, deje de latir otro corazón salvadoreño. Queremos vivir en paz, en un país donde se respete, no se manipule, la justicia.

Pero semejante deterioro de la vida, la paz y la justicia, no se arregla con marchas obligadas, ni con treguas bajo la mesa con pandillas, ni robándole a nuestra economía más de $50 millones, al forzar un día de asueto sin sentido.

Lo que urge y hace sentido es que, ideología aparte, nos pongamos a trabajar para nuestro país curar, y así volver a brillar.

El gobierno parece no entender que marchando no se genera riqueza ni se reduce la pobreza. Que no se logra atraer inversión y turismo, ni reducir los homicidios, la deuda externa y las extorsiones. Que no se estimulan nuestras exportaciones, ahora en peligro de extinción.

En peligro de extinción también está nuestra democracia, abiertamente pisoteada por los organizadores de la marcha quienes, siguen necios intentando copiar el modelo fracasado del sur, rechazado por la mayoría.

La convocatoria del 26 de marzo, es música para los oídos de los mareros, al ver al gobierno tirar la toalla con una marcha, ante la imposibilidad de doblarles su creciente poder.

Pero ya lo sabemos. No será una voluntaria marcha blanca pidiendo por la paz, la vida y la justicia. Será una obligada marcha roja en solidaridad con la revolución bolivariana, y en contra de Estados Unidos.

¡Ah! Si tiene que hacer algún trámite, mejor respire hondo, pues desde la marcha, hasta el Domingo de Resurrección, el gobierno entrará en modo vacación prolongada. ¡Feliz semana zángana!

Y si para usted no hay tal emoción, como estar de vacación, seguro el gobierno lo pondrá feliz como una lombriz, con su próximo decreto de asueto por el día de San Romero.

¿Atenderá usted el llamado al show de la marcha colorada? Yo no, pues tengo que trabajar, estoy hasta el copete de tanto engaño, y no me interesa que vean mi foto en Caracas.

*Colaborador de El Diario de Hoy.

calinalfaro@gmail.com