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¡Manualitos para los diputados!

Si la educación sigue aquí siendo la solución, se debe  invertir primero en la educación como ser humano y después en el desarrollo técnico y especialización

Muy respetuosamente, con las mejores intenciones y agradeciéndoles la aprobación de la ley para que se imparta las materias de Moral, Urbanidad y Cívica, les envié esta semana a cada uno de los señores y señoras diputados, un conjunto de tres manualitos para niños: El Manualito de Urbanidad, el Manualito de Calidad y el Manualito de Seguridad… 

En realidad, son tres compendios de conceptos básicos y consejos para niños entre 4 y 14 años, sobre el respeto y el aprecio mutuo en la familia, en la vecindad y en la escuela. La idea es que aprendan a portarse bien y ser buenos niños, durante la niñez y la pubertad, para que en el futuro sean ciudadanos honrados y respetables... Por otro lado, los conocimientos elementales para realizar las tareas con responsabilidad, dedicación y calidad, respetando a los maestros, utilizando bien los recursos y sin desperdicios. Aprenden que cuando se hacen mal las tareas hay que repetirlas, y que eso implica, más trabajo, más tiempo y más dinero del previsto... Y en tercer lugar, en el Manualito de Seguridad, están los principios básicos de la prevención para que los niños los apliquen en la casa y en el entorno donde conviven y aplicándolos se acostumbren a no arriesgarse y a ser preventivos...

Si se fijan, entre los tantos problemas que afrontamos, resaltan tres: el irrespeto de todos hacia todos, hacia las autoridades y hacia las instituciones... La mala calidad de trabajo, muy frecuente, en lo privado y lo público, y en tercer lugar, la situación insegura por doquier...
No sé que piensa usted, yo lo considero indispensable, y de ahí, que además de escribir y publicar estos tres manualitos los hemos enseñado a unos diez mil niños y los seguiremos enseñando...

Cuando estudié la “primaria” en los cincuenta, nos enseñaron la importancia de la moral y la urbanidad en la convivencia familiar y la vecindad... Y en la “secundaria” la lógica, la ética y las relaciones humanas, junto con los principios de la Constitución, el código de trabajo y cómo deben manejarse las relaciones sociales, las familiares y las laborales.

Gracias a las enseñanzas de mis maestros sobre la moral, la urbanidad y la cívica, siempre fui respetuoso con mis compañeros en la escuela, aprendí a llamarlos por su nombres y nunca por apodos, y en los trabajos que he tenido en Alemania, España y otros países, siempre cumplí cabalmente con las obligaciones y al retirarme dejé las puertas abiertas.

Y si a usted también le enseñaron estas tres materias, seguro que es respetuoso, tiene buen humor, cumple cabalmente sus funciones y es apreciado y admirado por la gente de su entorno familiar, laboral y social...

Si la educación sigue aquí siendo la solución, tal como nos confirman que lo fue en los países que han evolucionado, se debe invertir primero en la educación como ser humano y después, en el desarrollo técnico y especialización en áreas de la innovación.

Evidentemente, solo con enseñar estas tres materias no cambiará el país, también hará falta el buen ejemplo en la política, en las escuelas y principalmente por los padres en los hogares.
Manos a la obra...

*Ingeniero.
Columnista de El Diario de Hoy.
www.centrodecalidadyproductividad.com