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Mamá Chunga no tuvo Navidad

Pero a pesar de las amenazas y de no aceptar pagar extorsiones, Mamá Chunga se sentía tranquila y segura, ya que el negocio en donde asimismo tenía su vivienda, estaba a no más de 100 metros del puesto de la PNC

A pesar de que el Gobierno de Estados Unidos reiteradamente ha advertido a sus ciudadanos no viajar a El Salvador debido a los elevados índices de delincuencia y violencia, la ciudadana estadounidense de origen salvadoreño, Jesús del Carmen Argueta, o Mamá Chunga, como le decían cariñosamente sus familiares y amigos, decidió regresar a vivir al país de sus amores para administrar un pequeño negocio familiar. 

Mamá Chunga emigró de El Salvador en la década de los 80, en la que tantos salvadoreños trabajadores y emprendedores como ella, tuvieron que dejar su querido país, para ir a buscar mejor suerte a Estados Unidos, ese país del Norte que les ofrecía lo que no podían encontrar en su tierra: seguridad personal y oportunidades para progresar.

En Estados Unidos, Mamá Chunga hizo lo que tan bien sabía hacer: trabajar y progresar, pero como toda persona de éxito, éste no se limitó a tener progreso económico y ahorros, ella coronó su progreso con una linda familia y numerosos amigos; pero como tantos y tantos salvadoreños, había un “agujero en su corazón” que nunca se llenó: el amor por su país. Para los salvadoreños que viven una emigración forzada, lo que dejan en El Salvador es algo más que pupusas con loroco, garrapiñadas o una buena sopa de gallina india, es un estilo de vida tan arraigado en sus almas como se aferra a la tierra cuscatleca las raíces de una Ceiba. 

Así que un buen día, recién cumplidos sus 54 años, ya jubilada, con ahorros y sueños de paz y trabajo debajo del brazo, decidió regresar a El Salvador. 

En octubre de este año, decidió reactivar el negocio familiar, pero para Mamá Chunga no todo era trabajo. Era amiga de los niños de escasos recursos que abundan en la zona. Luis, uno de los cipotes que viven en el lugar, estaba feliz ya que Mamá Chunga “le dijo en secreto que lo llevaría a él, junto con sus amigos, a comer Pollo Campero”. Desde su regreso al país, había repetido ese gesto con el que se había ganado el corazón de muchos niños. La felicidad de Luis era doble, ya que Mamá Chunga había corrido la voz de que, luego de unos actos religiosos en honor de la Virgen de Guadalupe, repartiría regalos a los niños de la playa Los Blancos.

Pero para Luis y sus amigos no hubo pollo ni regalos, ya que los mareros mataron a Mamá Chunga. Para ella, el plan “El Salvador seguro” no fue más que una triste quimera.

“Si a la Mamá Chunga busca, ya no está. La mataron anoche”, dijo un niño a uno de los reporteros que cubrían el asesinato de doña Jesús del Carmen, uno más de las decenas de asesinatos diarios que cometen las maras en su desquiciado actuar que desangra nuestro país, el único país de América que lleva como nombre oficial el de Aquel que dio su vida por nosotros en la Cruz y cuyo natalicio celebramos en estas fechas. 

¿Por qué fue asesinada Mamá Chunga? Porque en su afán de mejorar la comunidad, había puesto a disposición de su comunidad una de sus dos casas, para que la directiva de la playa Los Blancos se reuniera y acordara actividades que mejoraran el lugar, tales como recoger la basura de las calles o de la misma playa. Sin embargo, a los pandilleros que controlan ese lugar les habían llegado rumores de que la estadounidense estaba buscando acuerdos con la comunidad para limpiar de pandilleros la zona y vivir así con tranquilidad.

Pero a pesar de las amenazas y de no aceptar pagar extorsiones, Mamá Chunga se sentía tranquila y segura, ya que el negocio en donde asimismo tenía su vivienda, estaba a no más de 100 metros del puesto de la PNC. Pero ese pequeño detalle no detuvo a sus asesinos: se tomaron el tiempo para entrar a su negocio y a sangre fría, asestarle cinco disparos.

Ninguna autoridad corrió. Ninguna autoridad reaccionó. No hubo sirenas como esas de las películas. Jesús del Carmen murió sola, pues el amor a su país hizo que decidiera regresar sin su esposo, quien se quedó en Estados Unidos, a donde también viven sus hijos ya con sus propias familias. 

La PNC aún no captura a ningún sospechoso. Las únicas declaraciones oficiales son para comentar “cómo ha mejorado la seguridad en El Salvador”, ninguna menciona a Mamá Chunga ni a los otros cientos de salvadoreños, sin rostro, que cada día son asesinados en nuestro país. 

*Abogado, máster en leyes.