Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

El mal político se nutre del ciudadano indiferente

Nos guste o no aceptarlo, la indiferencia es el mejor amigo del mal gobernante. Esa indiferencia disfrazada de exquisitez que garantiza al político ineficiente su llegada, permanencia o continuidad en el poder. El momento en que suficientes personas deciden no ejercer su voto y delegar en el resto el derecho a elegir mandatario, las soluciones y propuestas pasan a segundo plano y la contienda electoral se convierte en una batalla de ideologías que sólo los votos duros están dispuestos a pelear.

Bajo el argumento que todo seguirá igual gane quien gane, muchos indiferentes buscan justificar su no asistencia a las urnas, casi insinuando que Norman Quijano y Salvador Sánchez Ceren son dos caras de una misma moneda. Siguiendo esa lógica, todos deberíamos ausentarnos de la contienda electoral, ahorrarnos como país el costo de las elecciones y pedir que el Tribunal Supremo Electoral lance una moneda al aire para decidir al ganador.

Afortunadamente para los que sí vamos a votar los indiferentes están equivocados, hoy igual que siempre una persona puede hacer la diferencia, la historia nos ha proporcionado suficientes ejemplos de valor y coraje donde hombres y mujeres en condiciones difíciles tomaron decisiones correctas no perfectas a pesar de las circunstancias. Pregunto a los indiferentes, el día que sus hijos les cuestionen por quién votaron en el 2014, ¿cuál será su respuesta? ¿Estarán tranquilos los siguientes 5 años sabiendo que teniendo la oportunidad de elegir decidieron no hacerlo? ¿Es ese el ejemplo que quieren dar a las futuras generaciones?

Todos somos hijos o hermanos o padres o empleados o jefes de alguien, y ese alguien muy probablemente se verá afectado o beneficiado por el resultado de estas próximas elecciones; si como individuos no creemos ser afectados por nuestras decisiones o indecisiones, al menos procuremos el tiempo para pensar en los demás y asegurarnos que nuestra indiferencia no le pase la factura a un ser querido.

A diario se escucha comentar a muchas personas que ya decidieron el equipo de la liga española de su preferencia o a quién le van en el mundial, ¿me pregunto si sus vidas se verán afectadas por quien gane la copa en el 2014? La lógica indica que si han tenido el tiempo para analizar cuál es su equipo predilecto, esto lo han hecho después de haber pensado quién debería gobernarnos durante el siguiente quinquenio.

A los que creen que ejercer el sufragio es una pérdida de tiempo les tengo una humilde sugerencia: por qué no mejor eliminamos del todo el derecho a votar, así tendremos un tema menos en qué pensar y podremos seguir con nuestras vidas sin preocuparnos con pequeñeces como elegir al Presidente para el período 2014-2019.

*Colaborador de El Diario de Hoy.