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Madrugones

Exigir decisiones colegiadas y por idoneidad no debería ser motivo de descalificación de los detractores como rancia derecha. Lo rancio es precisamente el querer continuar gobernando el país con prácticas nefastas del pasado

La falta de liderazgo o de visión puede obligar a gobernar con componendas. Ya no es posible continuar con los viejos hábitos políticos de tomar decisiones de espaldas al pueblo, buscando satisfacer únicamente lo que las cúpulas de algunos partidos políticos hayan decidido. Los famosos madrugones de la Asamblea Legislativa pretendían que las decisiones tomadas quedaran en la oscuridad mediática. Con las nuevas tecnologías ya no es posible evitar las reacciones de desprecio y asco de la ciudadanía ante decisiones impopulares del órgano Legislativo.

¿Por qué los combos legislativos? ¿Por qué los madrugones? Cuando los diputados favorecen la aprobación de leyes por medio de combos queda en evidencia que se ha negociado algo en componenda. Me apoyas con este nombramiento y yo te apoyo con tal propuesta de ley. Resulta evidente que las decisiones así tomadas por la mayoría de la Asamblea no responden a los mejores intereses del país. La discusión interna y normalmente secreta entre los partidos son negociaciones bastante más mundanas.

Podrían tornarse hasta vulgares, del estilo "dame la presidencia de la Corte por el paquetazo de impuestos". Y por supuesto puede preverse que haya otros beneficios por cada voto conseguido. Todo eso da asco. Y da más asco cuando líderes del FMLN califican a los críticos de dichas componendas como "ansias de derecha rancia". No podrán nunca acallar las demandas de la ciudadanía por transparencia y también por idoneidad, aunque usen los epítetos que quieran.

Esperamos que las discusiones en la Asamblea sean por separado. No importa que en una misma sesión se aprueben diferentes leyes y nombramientos. Lo importante es que cada decisión tenga su propia discusión y se haga con base en la conveniencia para el país. Debemos contar pronto con los magistrados de la Corte de Cuentas, con el presidente de la Corte Suprema de Justicia y con los magistrados del Tribunal Supremo Electoral. Todos estos nombramientos ya están tarde. Y no tienen nada qué ver con el paquetazo de impuestos.

Ojalá los diputados permitieran una discusión abierta y transparente sobre los candidatos para que se tomara la mejor decisión en beneficio de nuestro país, de su democracia, de su institucionalidad, de su futuro. ¡Qué rápido han olvidado los del FMLN la importancia del futuro del país y de nuestro pueblo! Y si por demandar estas cuestiones nos convertimos en rancia derecha, pues así sea y con orgullo. Ojalá algunos funcionarios públicos aprendieran que antes de nuestras convicciones políticas somos ciudadanos y tenemos derechos, que por supuesto no incluyen el ser vilipendiados por diputados.

Estos son los temas realmente trascendentales. El mezclarlos con el paquetazo de impuestos es pura conveniencia política y canjearlos por votos es inmoral. Si el país está en un real aprieto fiscal, no es culpa nuestra. Ya el FMLN lleva más de cinco años en el poder y su último presidente antes de salir del gobierno se preocupó que no quedara nada en caja chica. El sistema educativo nacional ya lleva más de siete meses sin los desembolsos necesarios para operar. La escasez de medicinas en los hospitales va en aumento. Muchos proveedores del gobierno todavía no reciben el pago por productos y servicios prestados.

Por supuesto que como ciudadanos responsables nos interesa velar por la salud financiera del gobierno que, al final, debiera resultar en mejores inversiones sociales en educación, salud y seguridad. Pero la ecuación del éxito requiere entre otros ahorros, focalización de la inversión social, reactivación de la economía y mayores ingresos tributarios. El comenzar al revés puede causar incluso menores ingresos si termina por colapsar la economía.

¡Seamos responsables, señores diputados! Restauren la dignidad a tal alta distinción de ser diputados de la Asamblea Legislativa por medio de decisiones sensatas, de consenso y que nos beneficien como ciudadanos y sean convenientes para el país. Exigir decisiones colegiadas y por idoneidad no debería ser motivo de descalificación de los detractores como rancia derecha. Lo rancio es precisamente el querer continuar gobernando el país con prácticas nefastas del pasado.

*Columnista de El Diario de Hoy.