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Lujo y despilfarro vs necesidad y miseria

Pareciera una ironía o un chiste cruel, que la ceremonia de traspaso de poder, costará la módica suma de $1.4 millones, procedentes de las carteras de educación, salud y seguridad, las más necesitadas de recursos, en situaciones angustiosas que golpean a los segmentos más vulnerables de la población. Inicio del segundo gobierno rojo, que seguirá profundizando en los cambios, iniciados en una gestión desastrosa.

De manera prepotente, Sigfrido Reyes lo calificó "como un evento modesto, que marcará la forma de gobernar de nuevo presidente". Esta ceremonia en Costa Rica que costará menos de medio millón, debería enseñar al diputado Reyes que los ticos tienen los más altos niveles de desarrollo económico y cultural de la región, porque eligieron gobernantes sensatos, honestos, democráticos y conscientes de las necesidades del pueblo. Y que la dignidad y solemnidad de un acto, no depende de sus costos, los cuales, por elevados que sean, no mejoran la calidad humana de sus protagonistas.

Las titulares de salud, que no han cesado de pedir más fondos para los desabastecidos hospitales, consideran la medida como un préstamo que les será devuelto, sabiendo que el presupuesto 2014 tiene un déficit millonario. Cuesta creer que profesionales responsables, cierren los ojos a la miseria del pueblo sufriente, para justificar al partido.

Al titular a medio tiempo del MINED no parece afectarle la medida, aunque las gremiales y sindicatos de maestros lamentan el recorte para derrocharlo en la gran parranda, cuando muchos institutos nacionales no tienen ni para comprar plumones y le deben a muchos de sus proveedores. Hay instituciones a las que no les han depositado sus salarios, y muchos institutos técnicos se han limitado a dar teoría, por falta de insumos para las prácticas. ¿Qué clase de bachilleres se graduarán con tanta carencia, y qué posibilidades tendrán de conseguir empleo con tan deficiente preparación?

La situación en la seguridad pública es todavía más dramática, ya que según han declarado funcionarios de la PNC, a los policías se les entregan botas y uniformes cada dos años, las condiciones de las delegaciones de la policía constituyen un atentado contra la dignidad de la persona humana, con los servicios sanitarios destrozados, restos de camas sin colchones, suciedad rampante. Y las quejas de que no hay fondos para combustible, con patrullas dañadas y sin dinero para repuestos, que no les permite atender llamadas de emergencia. No es de extrañar que muchos, agentes, por necesidad sucumban ante la tentación del soborno.

En diferentes entrevistas el presidente electo ha insistido en que su gobierno dará prioridad a la educación, a la salud y a la seguridad, lo que contradice con este despojo. Y aunque de manera muy tímida, recomendó austeridad y recorte del gasto, no parece una orden muy convincente que hará cambiar el despilfarro. Ya Sigfrido Reyes ha alabado "la política de austeridad de la Asamblea" aunque sus gastos en comida sean escandalosos en un país que está casi quebrado.

La LAIP otorga a los salvadoreños el derecho a conocer el presupuesto de la ceremonia, y explicar por qué esos millones no se sacan de la partida secreta de CAPRES, que aunque se desconocen sus cifras, es más que abundante por el tren de vida que llevan sus titulares. La sospecha de que la austeridad para el FMLN aplica únicamente a la población, mientras sus dirigentes nadan en la abundancia, parece confirmarse con el exagerado presupuesto destinado a celebrar su tan discutido triunfo. ¡Qué pronto habrán despertado del sueño, quienes votaron por un gobierno para los pobres!

*Columnista de El Diario de Hoy.