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Los ZETA en la región. ¿Escalará la inseguridad?

Cuando los ZETA aparecieron en escena, en la década de 1990, como el brazo armado del cártel del Golfo, introdujeron una nueva dinámica a la violencia en México. Esta capacidad se deriva de los miembros fundadores, algunos de los cuales desertaron de las Fuerzas Aéreas Móviles del ejército mexicano, de una unidad especial y altamente entrenada. Debido a que ex militares formaron los ZETA, los demás miembros tienden a ascender en la jerarquía del grupo por méritos, en lugar de conexiones y amistades. Esto contrasta fuertemente con la cultura de otros carteles.

A pesar de las pérdidas sufridas por el liderazgo de los ZETA, incluyendo el arresto de su líder Miguel "Z-40", Treviño Morales, no han existido indicios de que otros líderes estén desafiando al líder actual, hermano de Miguel Treviño, se trata de Omar Treviño Morales. También se ha dicho que los ZETA han mantenido sus capacidades operativas en el tráfico de drogas y otras actividades delictivas, y que han conservado la capacidad de defender sus "negocios ilícitos" y continuar realizando operaciones ofensivas profundas en el territorio de sus rivales.

A diferencia de otros grupos de ejecutores, que tienden a operar en áreas geográficas, más allá de México, todo indica que los ZETA se han desplegado incluso en Centro América. El cartel ha burlado de manera pública al gobierno de México, ofreciendo empleos en los cuales los ZETA prometen mejor paga a los soldados mexicanos desplegados en el territorio, combatiendo sus estructuras.

Tanto las administraciones Calderón y Peña Nieto han señalado específicamente al grupo como un objetivo prioritario de su actuar contra organizaciones criminales. Toda esta atención ha impactado la organización, a lo que se suman operativos que los han golpeado con la detención de varios jefes de plaza.

Desplazamientos internos, tales como la pérdida de liderazgo, nuevas estrategias o tácticas, nuevas campañas, alianzas, rivalidades y nueva operación a menudo se manifiestan en hechos cuantificables e irrefutables. Estos hechos observables pueden incluir la renovación de su modus operandi, tales como los cambios en las rutas de la droga, repuntes en delitos violentos, homicidios, robos y detenciones.

En el caso de los ZETA, eventos observables han contradicho varias veces los informes que se conocieron en 2010, que describían la caída de los ZETA. Si la capacidad de los ZETA había realmente comenzado a declinar en 2010, no habríamos visto la rápida expansión que tuvo en el 2011, tanto en México como en Centro América.

Existen hechos irrefutables de que los ZETA han infiltrado los Ejércitos de Centro América. Parte del archivo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos ha sido desclasificado y resaltan 30 expedientes de la DEA, la CIA y las embajadas norteamericanas en México y Centro América, que confirman la evolución de los ZETA y sus tratos en nuestra región.

Al igual como sucedió en México, existen guatemaltecos ex miembros de la unidad elite del Ejército guatemalteco, denominada los Kaibiles. Según informes de la DEA, desde el año 2009 aparece la primera referencia escrita sobre la relación entre los ZETA y los ejércitos centroamericanos. El informe señala que este grupo criminal se viene nutriendo de nuevos elementos y armas de la Fuerza Armada guatemalteca, desde el año 2005.

Existe un documento oficial del gobierno de los Estados Unidos que señala una relación entre un grupo de narcos y almacenes de armas del Ejército de El Salvador. Resulta que en el Estado de Durango se incautó un lote de granadas en manos de narcotraficantes, lote que fue vendido por Estados Unidos al Ejercito salvadoreño entre los años 1990 y 1991. Queda claro el control territorial de los ZETA en la región.

* Colaborador de El Diario de Hoy.

resmahan@hotmail.com