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Los robots y la educación

La globalización ha creado un solo mercado mundial de empleos en la producción de bienes y de muchos servicios, especialmente en los puestos de trabajos no especializados.  Esto es así porque con las comunicaciones de ahora las empresas pued

Dos noticias recientes deberían de llamar nuestra atención, y en particular la de los que hacen las políticas económicas y sociales del país.  Una es que Apple, después de producir casi todos sus diseños en China, decidió producir su nueva computadora Mac Pro en Texas.  A pesar de que la mano de obra es mucho más cara en Texas, los costos son mucho más bajos allí porque la computadora es producida casi sin intervención humana, primordialmente por robots.
 
La otra es que, según datos oficiales del gobierno de China, los empleos industriales se han disminuido en 25 por ciento (30 millones de puestos de trabajo) desde 1996 a pesar de que la producción ha aumentado 70 por ciento.  Las dos noticias apuntan en la misma dirección.  Aunque las estadísticas chinas son conocidas por su falta de precisión, aun si uno descuenta la mitad del dato como error, la noticia apunta en la misma dirección que la primera: la creciente sustitución por robots de la mano de obra no calificada y mucha calificada.
 
Acostumbrados a nuestro laxo concepto del tiempo en los negocios, nosotros no nos damos cuenta de la rapidez con la que estas cosas pueden pasar y están pasando, y acostumbrados a pensar en la economía en términos tradicionales, no nos damos cuenta del impacto que esto puede tener en nuestro país.  La rapidez con la que estas cosas pasan la podemos ver en el efecto que la globalización está teniendo en la distribución del empleo dentro de los países desarrollados y entre estos y los países en desarrollo.
 
La globalización ha creado un solo mercado mundial de empleos en la producción de bienes y de muchos servicios, especialmente en los puestos de trabajos no especializados.  Esto es así porque con las comunicaciones de ahora las empresas pueden producir en cualquier parte del mundo, y lo hacen en los lugares en los que les sale más barato hacerlo.  Hay ciertos trabajos que requieren una fuerza laboral altamente educada y entrenada, que sólo se puede conseguir en países desarrollados.  Pero hay otros que los trabajadores en los países en desarrollo pueden hacer igual que los de los desarrollados pero con salarios más bajos, que más que compensan por los costos más altos de operar en países en desarrollo, como corrupción, ineficiencias, demasiadas regulaciones, etc. (por supuesto, las empresas pueden pagar más salarios mientras menos sean esos otros costos no productivos).
 
Eso es lo que ha causado el enorme éxodo de trabajos hacia los países en desarrollo en los últimos veinte años, y eso es lo que llevó al desarrollo de China y de partes de India.  Las empresas en los países desarrollados cerraron sus plantas en sus países de origen, o las redujeron en importancia, e invirtieron en plantas en China, Vietnam, Tailandia, Indonesia, etc.  Inicialmente, los trabajos exportados eran no especializados, pero poco a poco ha aumentado la sofisticación de los empleos, incluyendo ahora call centers, contabilidad llevada en países en desarrollo para empresas en países desarrollados, diseño, cálculos de ingeniería, producción de software, etc.  

Ahora muchos de estos trabajos están en peligro, tanto en los países desarrollados como en los en desarrollo por el rápido perfeccionamiento de los robots, que ya pueden hacer tareas muy complejas como leer radiografías y cuadros clínicos, sugerir tratamientos, calcular edificaciones, diseñar partes de aviones, volar aviones, manejar carros, contestar llamadas y reemplazar humanos en call centers, además de poder sustituir obreros en las líneas de producción.  

Esto no va a terminar con la mano de obra humana no especializada pero va a bajar aún más los salarios, ya que los humanos tendrán que competir con los robots que producen más barato a ese nivel.  Más que nunca, el desarrollo estará ligado a la educación, en temas en los que los robots no pueden competir.  ¿Hasta cuándo vamos a entender que la única política económica que nos puede sacar del subdesarrollo es la educación?.
 

*Máster en Economía,
Northwestern University.
Columnista de El Diario de Hoy.