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Los que no deben participar

En el Siglo XXI despertó la sociedad civil haciendo uso de su derecho a protestar contra la corrupción de los gobiernos, saliendo masivamente a las calles. Así, millones de franceses expresaron su rechazo al atentado criminal contra un medio de comunicación, en defensa de la libertad de expresión.

Millones de ciudadanos han llenado las calles de Brasil para rechazar la corrupción de funcionarios del gobierno en el manejo de fondos públicos. En Venezuela las protestas de un pueblo que lucha por recuperar su democracia han sido salvajemente reprimidas por un gobierno, que ha legalizado el uso de la fuerza policial para silenciar a sus opositores.

Y para el 26 de marzo, el gobierno del FMLN ha convocado a una marcha por la Vida, la Paz y la Justicia, que aparezca en los medios internacionales como una legítima reacción del pueblo, cuando lo que realmente intentan es una manifestación de apoyo a un gobierno que ha demostrado ser incapaz de proteger la seguridad ciudadana. Sincero comentario del director de la PNC: "La marcha no tiene como finalidad el control y reducción del delito: eso nos corresponde a nosotros". Porque las marchas de Brasil y París, fueron un grito espontáneo y desesperado, un BASTA YA del pueblo cansado del abuso de sus gobernantes, y una defensa de la libertad de expresión, que no necesitaron convocatorias de partidos políticos.

Aquí se decretó día de asueto obligatorio, se ordenó a las escuelas enviar determinado número de alumnos, y se pretendió que la empresa privada presionara a sus empleados a salir a manifestarse. Al ser asueto oficial, los bancos, supermercados, restaurantes que no puedan cerrar, deberán pagar doble a sus empleados, y al frenarse la actividad comercial del país, las pérdidas ascenderían a aproximadamente $56 millones, dañando seriamente a nuestra debilitada economía.

Por respeto a la ciudadanía, especialmente a tanta víctima inocente de la violencia y las extorsiones, ningún funcionario público debía asistir a la marcha, que únicamente cobraría sentido si fuera una protesta enérgica y voluntaria contra esta pésima gestión gubernamental. No tiene sentido que el ministro de Hacienda desfile cuando ha sido responsable de tantos presupuestos desbalanceados y del descomunal aumento de la deuda.

Tampoco debía aparecer el ministro de Seguridad, incapaz de controlar la violencia, demostrando que las maras le han ganado la partida, controlando zonas completas del país, ni ha podido evitar el ingreso de toda clase de objetos prohibidos en los centros penales. Y aunque profesores y alumnos tienen que obedecer las órdenes de los mareros para poder sobrevivir, el MINED les exhorta a participar. Mientras el VMT pide a los buseros prestar sus unidades para transportar ciudadanos a la manifestación, que será una marcha más del FMLN, trasladando masivamente a sus correligionarios, mediante almuerzo y bono de $10, que solo cambiarán la camiseta roja por una blanca. Así, la marcha blanca será únicamente una marcha pálida.

Se rumora que los organizadores se negaron a realizarla en fin de semana, porque la fecha escogida es para apoyar el Movimiento Unidad Popular 26 de marzo, y marchar unidos en la solidaridad continental con Venezuela. La única manera de desmentirlo, será que ningún funcionario público se atreva a asistir a una marcha que carece totalmente de credibilidad porque no ha sido convocada por la sociedad civil, sino es un nuevo show publicitario montado por el gobierno, en un intento inútil de convencer a un pueblo ante el que ha perdido toda autoridad moral. La ciudadanía consciente no se prestará a participar voluntariamente en esta pantomima.

*Columnista de El Diario de Hoy.