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A los políticos locales pareciera que no les interesa la educación

La semana pasada incursioné en este tema, a partir de una conferencia del ministro de Tecnología de Colombia, Diego Molano. El funcionario plantea una estrategia integral para acercar a los colombianos al uso de la tecnología; esto supone, no sólo dotar a los ciudadanos de computadoras, sino además, lo que es fundamental, la conectividad que permita que haya Internet en todos los rincones del país para que la gente se "conecte".

Todavía es más importante educar a las personas para usar estas herramientas tecnológicas para que "sirvan" en la vida cotidiana, cosa que supone, al menos, tres condiciones: aplicación en la vida productiva y la cotidiana, maestros en esta lógica y programas educativos que "viajen" por este camino.

Resulta obvia esta estrategia integral que no sólo necesita fondos económicos, de por si importantes pero no esenciales, sino también tener la visión necesaria para ver más allá de nuestra nariz y entender que los procesos tecnológicos forman parte de la educación que necesita la población para lograr a mediano plazo un mejor país.

Una educación que debe estar pensada, internamente, para ser aplicada como guía a los jóvenes en el proceso de conocer su entorno, saber pensar y discernir para tomar las mejores decisiones, y, externamente, tiene que estar vinculado al país que deseamos tener y construir pero que, a su vez, debe estar relacionado con los procesos productivos no sólo para crecer económicamente sino también para resolver, de manera creativa, los permanentes problemas de la pobreza y la marginación.

He querido repetir, a vuelo de pájaro, este planteamiento integral, de por sí complejo y difícil de echar andar en un país, para contrastar tres rasgos propios de la campaña electoral en El Salvador: uno, sigue siendo una vergüenza que los grandes logros en este país, en el tema educación, sean los famosos vasos de leche, los cuadernos, uniformes y zapatos; dos, los principales partidos políticos hablan de educación pero poco o nada nos iluminan sobre qué harán, de alcanzar el poder, y tres, promesas educativas variopintas, poco viables y de nulo peso específico para modificar la caduca estructura educativa que existe en el país.

La cuestión de la cobertura educativa y la infraestructura constituyen un serio problema en El Salvador, pero es más serio aún la poca inversión en el sector docente que permita echar a andar modernos programas de estudio que busquen la calidad educativa. También es problemática la formación básica de los jóvenes, ahora muy deficiente que, unido a una nula vinculación con procesos evaluativos serios, impide la estrecha relación que debe haber con la educación técnica y superior, pensadas estas como vehículos del desarrollo económico que, a mediano y largo plazo, queremos para el país.

Estas tres problemáticas, al parecer, no visualizadas por los partidos políticos ni sus candidatos, hace que se hagan promesas irrelevantes como lo son computadoras y tabletas para cada niño, una universidad en línea y el idioma inglés desde primaria. Además de continuar con el vaso de leche, los cuadernos y los uniformes. ¡Qué pobreza de iniciativas!

De inmediato surge la pregunta ---y durante esta semana he tenido varios comentarios críticos, algunos de ellos muy duros--- sobre el planteamiento hecho la semana pasada sobre la visión integral de la tecnología y la educación: ¿no estás de acuerdo con los beneficios del vaso de leche, los cuadernos y los uniformes?, y a esto hay que agregarles el inglés desde la primera y la computadora a cada niño.

La respuesta taxativa es una: ¡Claro que sí! Me parece que el Estado debe dar estos elementos mínimos, necesarios para que los niños accedan a la educación; pero esto es elemental y debería ser una vergüenza el presentarlos como los grandes logros de un gobierno. Y es que estos accesorios, importantes repito, no son suficientes para hacer que los jóvenes salvadoreños, en forma masiva, ingresen a la sociedad del conocimiento y se conviertan, a mediano y largo plazo en hombres de bien, capaces de transformar al país y resolver los problemas acuciantes de nuestro El Salvador.

¿Cómo solucionar los problemas de la infraestructura, la cobertura y la educación de calidad? Esto necesita respuestas políticas claras, contundentes e inmediatas.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com