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Los otros seres

Una forma de notar el nivel de evolución de una sociedad es por el grado de respeto que sus miembros tienen hacia los demás seres. Por supuesto, en primer lugar están los demás seres humanos, pero también aquellos otros con quienes compartimos esta tierra y que igualmente son parte de la Creación: los animales. De igual manera reconocemos detalles importantes de una persona al ver la forma cómo trata a los demás, y este demás incluye a todos. En Psiquiatría sabemos que el maltrato a los animales en la infancia es un factor que pronostica futuras conductas antisociales. Se comienza con las mascotas y se continúa con las personas.

Todas las criaturas vivientes merecen respeto, desde las mascotas que conviven con nosotros y nos dan constantemente muestras de fidelidad y afecto, hasta las especies silvestres que son parte de la Naturaleza y por tanto de una cadena biológica que nos incluye.

Por ello es importante la iniciativa de ley que un diputado de la Asamblea Legislativa, junto con un grupo de personas que defienden los derechos de los animales, ha propuesto. Lleva como fin proteger a los animales domésticos del maltrato mediante la modificación de algunos artículos del Código Penal.

No sé qué fin tendrá esta iniciativa, no sé si "prosperará" como se dice en los círculos legales. Tampoco sé el grado de aplicación que tendría si es aprobada. Pero ya es valioso haberla propuesto pues saca a la luz un tema importante. Las leyes son un marco de referencia que guía la conducta de las personas. Establecen lo que no está permitido. En el caso de los animales son muchos los que necesitan entender que maltratarlos es inaceptable.

Aunque es un buen comienzo, lo ideal sería que se produjera todo un cuerpo de leyes que abarcara más cosas, como de hecho se tiene en otros países. Leyes que incluyeran puntos como la forma de manejar las especies que sirven para el consumo humano y evitar sufrimiento innecesario. En los Estados Unidos hay leyes al respecto desde 1966.

Hace unos años recorrí la sección de venta de animales vivos en un mercado capitalino. Mejor no hubiera ido porque vi una escena que no me pude quitar de la cabeza por largo tiempo. En un canasto había una gran cantidad de iguanas y garrobos. Tenían atadas sus patas delanteras hacia atrás, sobre sus lomos; completamente indefensos y, me imagino, soportando dolor. ¿Cómo puede una sociedad que se considera civilizada permitir algo así? Y había muchas otras cosas por el estilo.

El "aleteo" de los tiburones, práctica que consiste en cortar las aletas y tirar aún vivos los tiburones de regreso al mar, debería ser no sólo prohibido sino severamente castigado. Aparte de ser una crueldad injustificable (sólo para que algunos inconscientes tomen sopa) es, como expliqué en un artículo anterior, un suicidio ecológico.

Se aplaude la iniciativa porque, como dije, es un buen punto de arranque, pero debe abarcar más. El proteger legalmente del maltrato a los animales domésticos puede y debe dar pautas para algo más general.

Como toda actitud comienza formándose en la casa, debemos enseñar a nuestros hijos que todo ser viviente es digno de buen trato. Los seres humanos estamos en la parte más alta de la escala evolutiva. Tenemos conciencia y nuestra mente nos hace en teoría superiores. ¿Qué tal si demostramos que en efecto así es?

*Médico psiquiatra.

Columnista de El Diario de Hoy.