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Los más perjudicados con la reforma

Se repetirá la quiebra del INPEP, del IPSFA y de los cotizantes del ISSS, porque con esta reforma el estado contrae más obligaciones con las pensiones de los que entrarán al sistema de reparto

La reforma a las pensiones presentada a la Asamblea contradice las declaraciones del Frente, de que el sistema mixto solucionará el serio problema que la privatización y las AFP han traído porque beneficiará a los de menores ingresos. Pero los números dicen lo contrario:
Quien gana menos de $504, su cuenta individual en las AFP pasa obligadamente al sistema de reparto, administrado por el estado, y pierde el seguro de vida de la AFP. Y el gran beneficio social, que dará pensión universal hasta a quienes nunca cotizaron, “será variable, y dependerá de la disponibilidad de recursos que tenga el Estado”. Y se repetirá la quiebra del INPEP, del IPSFA y de los cotizantes del ISSS, porque con esta reforma, el estado contrae más obligaciones con las pensiones de los que entrarán al sistema de reparto.

Quien gane $800, cotizará $504 en el sistema público, y solo los restantes $296 en su cuenta individual en las AFP.

La deuda de $4,000 millones del gobierno con las AFP, por haber utilizado el 45 % de sus fondos, al 1.3 % para pagar a los cotizantes del INPEP y del ISSS, se borra automáticamente porque se paga con bonos. Un robo a los ahorros de los trabajadores. 

Los de menores ingresos que pasan al sistema público, son casi el 50 % de los cotizantes de las AFP. Pero el gobierno seguirá llevándose el 45 % trimestralmente de los ahorros de los que sigan en el sistema privado, al miserable interés del 3.5 % que el FMLN y GANA aprobaron, en detrimento del ahorro de los trabajadores. 

Si el FMLN quisiera beneficiar a la población, la reforma debería permitir a las AFP invertir los ahorros de los cotizantes en instrumentos en el exterior, que darían intereses hasta del 9 % y mejorarían considerablemente el monto de las pensiones.

El ministro Cáceres defiende tan injusta reforma con un lenguaje populista, demagógico y cantinflesco: “Pide reflexionar como buenos salvadoreños sobre la necesidad imperiosa de hacer esfuerzos para sacar adelante al país, pues esta reforma es una prioridad nacional, en el marco de la nueva visión al desarrollo inclusivo del gobierno”. Mientras el secretario de Transparencia, Marcos Rodríguez, miente al afirmar “que la privatización de las pensiones, fue una imposición del gobierno de Pinochet, y que las AFP son extranjeras y se han enriquecido con los ahorros de los afiliados”. (sic) 

Los salvadoreños somos solidarios y comprendemos la necesidad de una pensión digna para todos, pero no debe salir de nuestros ahorros, por ser una obligación del estado, que si manejara adecuadamente sus recursos, podría asignar los fondos necesarios para programas sociales.
Aceptaríamos pagar más impuestos, si hubiera un control del desenfrenado gasto público. Porque es ofensivo ofrecer un bono de $50 mensuales a los policías, que con descuentos será de $35, cuando los diputados tienen doble sueldo dos veces al año y en el Órgano Judicial se recetan bonos de miles, siempre que pueden. 

El ministro Cáceres está desesperado por conseguir más fondos y ha solicitado a la Asamblea le autorice $1,200 millones en bonos, que aumentará la deuda pública, cuyo destino específico se desconoce. Consecuencia de un presupuesto totalmente desbalanceado, aprobado por diputados irresponsables, que siguen despilfarrando en comida gourmet, reuniones en hoteles, camionetas lujosas, viajes de turismo, elevados viáticos, y no les importará aprobar una reforma a las pensiones que será el tiro de gracia para los trabajadores con menores salarios. Al pueblo no se le puede engañar siempre, y llegará un día en que reaccionará para exigir sus derechos.

 *Columnista de El Diario de Hoy.