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A los maestros

Siempre agradeceré a los maestros que me ensañaron tantas cosas buenas. De las "Rosalitos" aprendí los sonidos de cada letra y cómo dibujarlas, de María Isabel, prima de mi padre, cómo pronunciar el abecedario, de Dña. Chela Díaz, que se debe estar callado cuando el maestro habla, de Dña. Concha Velazco, a distinguir entre el juego y el estudio, del profesor Fausto, que si uno no se preocupa, no aprueba una materia, del señor Oliva, lo importante del deporte y que no se deben tomar las cosas ajenas, de don Oliverio Cortez que la mente es sana si el cuerpo es sano, del profesor Laureano la importancia de biología, del Padre Carballo los principios religiosos de la vida y que si uno no se porta bien, siempre hay alguien que enseñará cómo hacerlo, del señor Soto, el álgebra y la trigonometría y de la Sra. de Trigueros la geografía, de la Srita. Angela Martínez, la belleza humana y la paleontología, del Sr. Moreno las ventajas de aprender inglés y francés, de los profesores Bartolo Romero las bases de la física y del señor Guerrero los fundamentos de la química; del Sr. Villatoro los teoremas de la geometría, lo lejos que están los planetas y cómo calcular sus distancias, del Sr. González los silogismos y las bases de la ética de Kant, del Sr. Barraza la importancia de la disciplina y del profesor Rodríguez los principios y todas las formulas de la mecánica y de don Régulo Pastor Murcia, los derechos y los deberes humanos. Ya en Alemania, del Sr. Neuman los primeras palabras en alemán, del Sr. Rätzel cómo pronunciar correctamente, del Ing. Friedrich los nombres de todas las herramientas, del Sr. Müller la importancia de la geometría analítica, del Sr. Ukschpowsky por qué vuela un helicóptero, del Sr. Reichel la correcta pronunciación y del Dr. Büchner la importancia de un léxico apropiado y que cada sustantivo en alemán tiene por lo menos cuatro sinónimos.

Del Sr. Shöen, que no hay vida sin las matemáticas, del Dr., Jakobi que todo es producto del Big bang, el cálculo infinitesimal, diferencial e integral y del Dr. Bretschneider que este mundo existe y funciona gracias a la voluntad de Dios. Del Dr. Senkowsky que la ingeniería funciona gracias a la física. Del Dr. Kräuter los principios de la hidrostática y del profesor Osciander la hidrodinámica, del Sr. Kunn el dibujo técnico y del Sr. Jost los elementos de máquinas y para qué sirven. En el posgrado aprendí del Dr. Lueb los secretos de los metales y por qué se pueden soldar. 

¿Y usted recuerda a sus maestros? Haga su lista, incluyendo a quienes le enseñaron lo bueno de respeto, la disciplina y el autocontrol. 

*Ingeniero. 

Columnista de El Diario de Hoy.

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