Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Los inevitables ciclos de la historia

"Se verán cosas", es una de las frases favoritas de un buen amigo, cuando pasa algo totalmente inesperado, algo que se creía imposible que sucediera. Por ejemplo que una tortuga se ponga en pie y salga disparada. "Se verán cosas", la frase evoca premoniciones de algo todavía más dramático que está por ocurrir.

Durante esta larga campaña electoral hemos sido testigos de situaciones que parecían imposibles que ocurrieran hace sólo unos años. Dejé de ser miembro del FMLN el día mismo que se firmaron los acuerdos de paz. Así se lo hice saber a quien entonces fuera el máximo jefe del Ejército Revolucionario del Pueblo, ERP.

El mismo ERP completo, poco después, se desligó del FMLN, para tratar de conformar un movimiento de izquierda moderado. El experimento fracasó estrepitosamente y sus líderes fueron triturados ante la opinión pública por sus antiguos camaradas.

En mi caso, me sentí siempre identificado con el pensamiento liberal, en el mejor sentido de este concepto. Esa forma de las relaciones en la sociedad fundamentadas en las libertades. Es decir el libre comercio, la libertad de expresión y de pensamiento, de asociación y de actuar como a uno le venga en gana siempre y cuando no se dañe a otros.

Cuando el FMLN ganó las elecciones de 2009, seguí fiel a mis principios liberales y por consecuencia soy un opositor al actual gobierno. Pero mi trinchera han sido mis columnas de opinión, las cuales firmo con mi nombre cada jueves y hasta se publica mi fotografía.

Pero lo mío es irrelevante pues nunca he sido, ni seré, candidato a nada, ni pienso organizarme en ningún partido político. Seguiré votando por ARENA, independientemente si la compañía para la cual trabajo se involucra en sus campañas o no, porque creo que sigue siendo el partido que más se acerca a mi pensamiento liberal.

Y en esta elección del 9 no sólo por eso, sino para contribuir a evitar un triunfo del FMLN, un partido que ya no representa los ideales del pasado, sino a un grupo de nuevos ricos que ha golpe de billetes y maniobras antidemocráticas, manipulan de manera grosera todo el proceso electoral.

Pero desde que el FMLN es gobierno, se "están viendo cosas" (lo mío, digo es irrelevante, insisto), lo que se ve son diputados que eran de extrema derecha, apoyando a la extrema izquierda. Grandes medios de comunicación, completamente entregados a los millones de ALBA, poniéndose ellos mismos la soga al cuello. Periodistas que antes no paraban de hablar de ética arrodillados ante el poder o sirviendo oscuros intereses.

Se verán cosas: ser testigos de cómo el ejercicio del poder ha transformado a antiguos y bravos luchadores sociales en prepotentes y ostentosos señorones, incluso peor que los adversarios a los que un día combatieron. Vivimos tiempos en los que pareciera que lo malo es lo bueno y lo bueno es lo malo. Hasta los más buenos dentro de la dirigencia del FMLN son al menos encubridores de lo peor. Ellos lo saben. Pero independientemente del resultado electoral, lo que ocurre en Venezuela está marcando el fin de un ciclo de la historia política de América Latina.

La aventura del socialismo del Siglo XXI, con lo que está pasando en Venezuela, está por terminar, por lo que está quebrado en la estructura económica. Y allí Marx tenía razón. Cuando la estructura se raja todo lo demás se desploma. Y terminará así como acabaron los caudillos del Siglo XIX y las dictaduras militares del Siglo XX. Y hasta la misma Unión Soviética y sus satélites. Lo que está ocurriendo en Venezuela es la tormenta perfecta: la aguda crisis económica, que provoca el estallido social y que culminará con el fin de un ciclo político. Los inevitables ciclos de la Historia.

Incluso ARENA, independientemente del resultado, ya no podrá seguir siendo lo que fue y lo que es. Las nuevas generaciones vienen hablando fuerte y hablan muy bien.

.

* Columnista de El Diario de Hoy. marvingaleasp@hotmail.com