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Los escuadroneros del ciberespacio

Roberto Rubio ha sido la última víctima de los sucios ataques cibernéticos. Se suma así a la larga lista de personas vilipendiadas, amenazadas, calumniadas, insultadas y vejadas por equipos que actúan de manera sincronizada bajo una dirección política. La cosa no es juego. Es una manera de represión del gobierno al disidente.

Otras personalidades han sido tachadas de corruptas, agentes de la CIA, homosexuales, plumas vendidas y cualquier cosa orientada a destruir el prestigio de una persona. La denuncia de Roberto Rubio, me hizo recordar una anécdota personal. La cual comparto con los amigos lectores.

Los ataques cibernéticos se pusieron de moda durante la campaña de 2009. Por esos días destacaba un blog que se titulaba El Trompudo. Se caracterizaba por un lenguaje soez y la calumnia. Lo menos que le dijeron a quien esto escribe fue hijo de p.... De allí, para arriba todo lo que usted se pueda imaginar.

Los ataques fueron repetidos en otros medios digitales hasta que lograron dibujar en la mente de algunos, una caricatura de mi persona. Uno de mis lectores que decía no creer en esas cosas, pero que tanta era la persistencia de las afirmaciones que empezaba a tener dudas. Como era una persona que yo conocía por referencias se me ocurrió una idea: invitarla a almorzar a mi casa, para que viera con sus ojos mi estilo de vida, conociera a mi familia y a charlar un poco.

Tal persona se asombró un tanto al ver nuestra forma de vida muy similar a la de cualquier familia de clase media pero, sobre todo, la estabilidad emocional de mis hijas y de mi hogar. Nada de lujos ni vicios. Eso sí muchos libros. La charla versó, obviamente, sobre política y sobre la pregunta del millón: ¿Por qué dejé de pertenecer al FMLN y por qué simpatizo ahora con ARENA, según su opinión.

Tranquilamente le di mis razones, sobre las cuales he escrito bastante en este espacio. Le conté de nuestras iniciativas empresariales y de cómo, con mucho esfuerzo, hemos logrado una estabilidad económica en base a nuestro propio esfuerzo. Nadie en mi familia, ahora que mis hijas son profesionales, desea ser empleado, sino emprendedor.

Seguro que es herencia de mis abuelos maternos. Ellos lograron educar a sus hijos, tres de los seis, en magníficas universidades extranjeras, con las ganancias de un comercio de pueblo. Así que no hay venta de mi pluma y menos de mi alma a nadie. Escribo lo que escribo porque eso es lo que pienso y punto. Hoy que el FMLN es gobierno y viendo la conducta del anterior gobernante, algunos me escriben para darme la razón. Algunos.

A mí no me afecta en lo mínimo lo que los francotiradores de Internet puedan decir. Más bien creo que demasiada importancia me dan. Lo que sí me molesta es que se metan con mi familia.

Y eso es lo que le han hecho a Roberto Rubio. Mientras lo atacaron a él y a la organización que dirige no dijo nada. Pero cuando se metieron con su hija de la manera más vil, entonces sí denunció el hecho. De manera muy sutil, mencionó algunos nombres. El sabe por qué los mencionó. Tiene información. E hizo la denuncia a manera de preguntas.

De los mencionados por Roberto Rubio, solo uno me decepciona. Del resto no me sorprende. Creí que uno de los mencionados era de lo más decente que tenía el gobierno. Pero otros atacados de mucho peso, que han hecho sus propias averiguaciones con fuentes dignas de confianza apuntan a que esa persona, cuyo cargo dice todo lo contrario, es de lo más oscuro que hay. Francamente si es así, me decepciona.

Pero ese es el estilo de los gobiernos del socialismo del Siglo XXI y su buena vida. Bañar de insultos y calumnias y despedazar ante la opinión pública a quienes los critican o disienten con sus ideas. Es la Gestapo, los escuadrones de la muerte del ciberespacio. La diferencia es que como hoy no pueden matar el cuerpo, tratan de matar el prestigio y el honor de los opositores.

* Columnista de El Diario de Hoy. marvingaleasp@hotmail.com