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Los ejes del mal

Grupos criminales como las pandillas, como he mencionado en diferentes espacios de opinión, están inmersos en un permanente proceso de evolución, mediante el que se adaptan a nuevas condiciones de su entorno, cambian el enfoque de sus operaciones y perfeccionan sus habilidades y actividades delictuales. A medida avanzan en su desarrollo, buscan interactuar y explotar de mejor forma a diferentes actores activos en los diferentes escenarios que los rodean, para quienes también se vuelven potenciales y atractivos socios. Esta dinámica lleva a que los malos se junten y colaboren para beneficio propio y en detrimento de la sociedad.

Las pandillas logran así establecer relaciones con malos policías, malos políticos, malos funcionarios y otras organizaciones criminales. Este es un punto importante dentro del proceso evolutivo de la agrupación delictual y marca un punto de inflexión en el que su poder, influencia, enfoque, cobertura y pericia, experimentan un fortalecimiento exponencial del es muy difícil retroceder y que las hace mucho más inmunes a los esfuerzos oficiales orientados a desarticularlas.

Desgraciadamente, bajo condiciones como las que prevalecen en El Salvador, resulta más fácil y seductor que todos los malos de la sociedad se asocien, incluyendo a las pandillas. Muchos quieren explotar e instrumentalizar a estos grupos para su propio beneficio. En algunos casos, la vinculación se ha tratado de esconder detrás del espejismo mediático conocido como "la tregua" y, en consecuencia, los protagonistas se han visto obligados a crear historias de fachada que justifiquen su adhesión a la cuestionable iniciativa gubernamental y, al mismo tiempo, escondan sus verdaderas intenciones. Puede ser que estas personas que tratan de vender fantasías a la ciudadanía sean demasiado ingenuas como para pronosticar las nefastas consecuencias que conlleva su relación con grupos criminales y sus esfuerzos por ocultarla, pero es más probable que sean en extremo perversas haciendo todo sabiendo muy bien cuáles serán sus destructores resultados.

El Programa de Apoyo Temporal al Ingreso (PATI) lastimosamente ha sido empleado para alimentar y fomentar el tipo de alianzas antes descritas, comprobando que ningún político o funcionario está inmune a los encantos y atractivos que ofrece instrumentalizar a grupos criminales como las pandillas. El Gobierno de Estados Unidos, por fortuna, hace poco sancionó a las autoridades salvadoreñas retirando su apoyo al programa en los municipios en los que se identificó que los fondos estaban siendo utilizados para perpetuar y propiciar pactos entre el Estado y las pandillas.

Las personas que decidan participar de o apoyar la negociación entre el Estado y las pandillas, con el fin de explotar a dichas agrupaciones, lograrán obtener beneficios en el corto plazo, pero quedarán marcadas para siempre. Además, deberán superar la relación con su contraparte, que está acostumbrada a lidiar de forma muy particular, en el mundo sin reglas en el que se maneja, con las personas que ya no le son útiles. Después de vencer este obstáculo tendrán que rendir cuentas por sus acciones y, dependiendo hasta donde se extiendan, no sólo en nuestro país.

El caso más ilustrativo es el David Munguía Payés, gestor del pacto pandillero y exministro de Justicia, quien se ha caracterizado últimamente por los impresionantes dispositivos de seguridad que se despliegan en los lugares que visita, que en algunas ocasiones ha justificado como precauciones ante potenciales amenazas. Además, en el extranjero, recientemente trascendió que el nombramiento de Munguía Payés en el Ministerio de Defensa se ha convertido en una de las principales razones por las que el senador estadounidense Patrick Leahy, presidente del subcomité de Ayuda Externa del Senado, objeta la aprobación del segundo compacto para El Salvador que la Corporación de la Cuenta del Milenio discutirá el jueves en Washington.

El futuro del país depende de este tipo de disuasivos que desalienten a los malos y haga más complicado y riesgoso asociarse.

*Criminólogo. @cponce_sv