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Los días de la Semana Mayor

Se acerca la Semana Mayor. En ella celebraremos los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. El misterio central será la "Pascua". La fecha de su celebración no es fija, es variable y cae siempre el domingo posterior a la primera luna llena del equinoccio de primavera.

La Semana Santa tiene dos partes: Del domingo de Ramos hasta el jueves Santo por la tarde, y del jueves por la noche, al domingo de Pascua. Cada día tiene su propio significado: El "domingo de Ramos" recordamos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Una inesperada multitud de gente sencilla le recibió con palmas y ramos cantando hosannas al Hijo de David. Los ramos se guardan como un signo de victoria.

El "lunes, martes y miércoles santos" la liturgia nos hace recordar la "unción" que María hizo a Jesús en los pies, "la traición" y la "entrega" por parte de Judas. El "jueves Santo" es un día especial. Por la mañana no se celebra la Eucaristía en las parroquias. El Obispo con su clero celebra la "Misa Crismal" en la que se bendice el oleo de los enfermos, el óleo de los catecúmenos y se consagra el santo crisma. Los sacerdotes renuevan solemnemente los "votos sacerdotales". Al anochecer se celebra en las parroquias "la Cena del Señor" y se conmemora la "institución de la Eucaristía, del Sacerdocio y el Mandamiento del amor". Con esta celebración da inicio el "Triduo Pascual" para celebrar los misterios de la redención cristiana.

Viernes: Es el primer día del Triduo. La iglesia omite la celebración eucarística. La atención se centra en la "pasión y muerte de Cristo" que se conmemora con una emotiva y sobria celebración en la que la liturgia de la palabra, la adoración de la cruz y la comunión eucarística ocupan un puesto prioritario. Es día de ayuno y abstinencia. Los viacrucis, procesiones del santo entierro y las bellas manifestaciones de arte y cultura forman parte de este día santo. El sábado: No se celebra la eucaristía, es día de oración y recogimiento en espera de la gran noticia de la resurrección. La ceremonia más importante de todo el año se celebra por la noche. Es la noche de vigilia en honor al Señor, noche de luces y esplendor de una liturgia llena de ricos simbolismos.

La entrada solemne del "Cirio Pascual" es el preámbulo del anuncio esperado: "Cristo ha resucitado". El canto del Pregón anuncia la victoria del rey poderoso en la que la tierra se alegra y la madre iglesia se viste de luz para proclamar que el sepulcro de Cristo está vacío. La liturgia de la palabra proclama que en la antigua alianza Dios salvó a su pueblo y que al llegar la plenitud de los tiempos, Dios Padre envió a su hijo para la redención de la humanidad.

En esta noche tan especial, se bautizan y confirman a los adultos previamente preparados. Se renuevan las promesas bautismales y se toma el compromiso de servir a Dios profesando las verdades de nuestra fe. El "domingo" se inician los cincuenta días de Pascua en los que día a día se vive la Pascua de Cristo, su victoria sobre la muerte y el pecado. La resurrección es el núcleo de nuestra fe. San Pablo nos dice: "Si Cristo no hubiera resucitado vana sería nuestra fe". (1 Cor. 15,14)

*Sacerdote salesiano.