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Los detenidos, defensa del honor y el derecho a la información

El próximo 31 de julio se celebra en nuestro país el Día del Periodista, ocasión propicia para saludar a estos profesionales que día a día intentan contar la realidad.

Lo más simple es que si usted no quiere aparecer en las noticias como ladrón no robe; si usted es un funcionario público y no quiere ser noticia en los medios informativos como corrupto no sea corrupto. Esto es básico, pero la realidad es mucho más compleja que esto, por ejemplo, mientras no se le haya probado en juicio que usted sea ladrón o corrupto, pero es detenido por la policía, ¿se puede o no difundir el arresto y las sospechas que llevaron a él? Todavía más, ¿es noticia que usted sea acusado de ladrón o corrupto, porque fue acusado por su oponente o incluso en las redes sociales por un ciudadano común? Otro caso, usted conduce ebrio y lo detiene la policía en un retén, ¿debe publicarse esa foto en los periódicos o ser parte del noticiero de televisión?

Los ejemplos abundan, citaré algunos: recientemente una diputada envió a un entrevistador de televisión una carta, porque el entrevistador hizo una pregunta en la que ponía como ejemplo de corrupción a esta política; en la misiva argumentaba que ha habido muchas investigaciones pero que en ninguna se le ha probado hecho ilegal alguno ni, mucho menos, ha sido oída y vencida en juicio.

Hace unas semanas, un presentador de televisión fue retenido en un retén, supuestamente, porque no respetó la señal de alto; en este caso el filón más noticioso no es la detención por presunto conductor “temerario”, sino por el uso excesivo de fuerza, se disparó contra el vehículo aunque, por fortuna, no hubo heridos ni muertos.

Todavía más, en una práctica a todas luces “ilegal” la policía cuando captura suele hacer rueda de prensa para mostrar a los detenidos, incluso, en muchas ocasiones se les ve golpeados y en ropas menores. Esta práctica en el pasado era mucho más cruda y solía ser utilizada con bastante frecuencia por los periódicos en portada y en los noticieros televisivos en el primer segmento.

La problemática no es exclusiva del país, por ejemplo en España, según reporta un cable de la agencia EFE, publicado en el periódico ABC esta semana, la justicia modificará el nuevo artículo en la Ley de Enjuiciamiento Criminal que obliga a proteger la imagen, el honor y la intimidad de los detenidos en el momento de su arresto y en los traslados posteriores para evitar la conocida como “pena de telediario”; en la modificación, en la que se pusieron de acuerdo los operadores de justicia y la prensa, se garantiza expresamente el derecho a la información y aclaran que no se prohibirá, en ningún caso, la grabación y difusión de imágenes de los arrestados.

Un par de cuestiones en torno al tema: uno, los derechos no son absolutos y sí bien la defensa al honor y la privacidad es fundamental, también lo es el derecho a la información; en este sentido, se debe garantizar uno y otro, sin embargo de inmediato surge la interrogante: ¿qué hacer para informar sin “romper” con la intimidad? 

Esta pregunta nos lleva a una segunda reflexión, el criterio de difusión de un apresado no es lo mismo entre un privado y un funcionario público, todavía más, cuando el motivo del apresamiento está relacionado con los fondos públicos; todavía recuerdo un caso que ejemplifica claramente este punto. Hace unos años, un presidente de Guatemala fue a Nueva York para pronunciar un discurso oficial, ante las Naciones Unidas, obviamente con gastos pagados por los contribuyentes. En la noche, el gobernante fue a un centro nocturno nudista y fue filmado por una televisora; el hecho estuvo en el noticiero de la mañana.

 Otro concepto -- y esto es fundamental-- se debe resguardar en todo momento el principio de inocencia; no puede haber ninguna noticia en cualquier medio de comunicación, que se precie de profesional, que no garantice este principio. Por muchas pruebas que existan en un inicio, por muy grave que sea el hecho, incluso cuando se trata de capturas en flagrancia, siempre debe primar la presunción de inocencia.

Además de esto, hay otro punto que quiero plantear, estos temas deben ser discutidos y tratados ampliamente por todos los sectores involucrados. Todavía recuerdo un ejemplo que muestra que en El Salvador se puede efectuar esta práctica: hace años, no se respetaba la “escena del crimen” ni siquiera existía la llamada “línea amarilla”, cuando se perpetraba un crimen cualquiera podía ver, incluso tocar y mover, lo que le llamara la atención. Recuerdo que se le buscaba en los bolsillos a la víctima la cédula de identidad personal para tomarle foto e identificarlo en la “noticia”; luego de mucho diálogo, de mucha discusión entre los sectores involucrados, se determinó proteger la escena del crimen y, desde ese momento, se respeta la línea amarilla, ni el director de la PNC ni menos un periodista pueden irrespetarla.

Esto es un buen ejemplo de lo que debería hacerse en torno a los detenidos.
 
*Editor Jefe de El Diario de Hoy.
ricardo.chacon@eldiariodehoy.com