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Los derechos de la mujer, ¿decididos por los hombres?

La ideología de género engaña y confunde a muchas personas, haciendo creer que con ella se defienden unos nuevos derechos, especialmente para la mujer.

Promueven la fornicación para todos, incluyendo niñas desde 10 años de edad, como un supuesto "derecho humano" al goce sexual. Para que no salgan embarazadas, proponen repartir condones o anticonceptivos, aunque estos sean dañinos para su salud. Si fallan estos métodos, plantean como solución el aborto, que pone en peligro su salud mental, física y su vida. Todo esto, además de ser un gran negocio para grupos poderosos que se han tomado la ONU, no causa daño alguno a los hombres, más bien les permite convertir a las mujeres en objetos de placer, evadiendo toda responsabilidad.

Además, las niñas o adolescentes que se entregan por amor, pensando que su pareja sentía lo mismo, quedan con traumas de abandono, de sentirse usada y comienza el círculo vicioso de tener hijos con diferentes hombres y las hijas repiten el mismo patrón de generación en generación.

Atacan a la Iglesia porque saben que ésta es la que más promueve el respeto a la dignidad de la mujer. Acusan a la Iglesia de violar los derechos de ésta cuando fue Jesucristo el que elevó su dignidad, condenando cualquier tipo de discriminación. Cuando humillaron públicamente a la mujer adúltera, les hizo ver su hipocresía a los que estaban listos a lapidarla, diciéndoles: "que tire la primera piedra el que esté libre de pecado". Luego la despachó diciéndole que no pecara más.

La valentía de la mujer sobresale en los evangelios que relatan los momentos terribles de la pasión y muerte de Jesús, cuando los discípulos, menos Juan, huyeron a esconderse, mientras las mujeres estuvieron con Él hasta el final. Asimismo, fueron ellas las primeras en verlo resucitado, al llegar a buscarlo a su tumba.

Ahora, lo último, es que empleando las mismas tácticas del lobby gay, pedófilos buscan un estatus similar, argumentando que su deseo por niños es un "estilo de vida alternativo" o "una orientación sexual" aceptable igual a la heterosexualidad u homosexualidad.

Primero crean compasión y "comprensión" por el depredador sexual infantil, en portales como B4U-ACT. Luego presionan a los gobiernos, escuelas, y sociedad en general. Algunos psiquiatras ahora están proponiendo redefinir la pedofilia --de la misma manera que hicieron con la homosexualidad hace años--, definiendo a los pedófilos como "personas que sienten atracción por menores". Expresan que considerar como negativo el sexo de adultos con niños es "exagerado", porque supuestamente la mayoría de víctimas informaba no tener efectos adversos, a pesar de estar comprobado que este abuso sexual ha arruinado innumerables vidas, destruyendo cruelmente la frágil inocencia del niño. Ha causado depresiones, vergüenza, culpabilidad, ansiedad, problemas sexuales y en las relaciones, alcoholismo, drogadicción, tendencias suicidas, confusión de orientación sexual y hasta pueden convertirse en abusadores. Sin embargo, ya hay países legalizando o intentando legalizar la pedofilia.

La agenda de redefinir la institución del matrimonio y la familia no tiene límites. Por eso preocupa que Funes exprese públicamente su orgullo por ser el primer presidente que promueve los "derechos de los LGBTI": lesbianas-gays-bisexuales-"trans"-INDEFINIDOS.

No queremos escuchar eslóganes vacíos como "mujeres ya no estarán solas", sino que se proteja la familia, que las madres tengan esposos responsables y comprometidos en sacar a delante a los hijos. Ratifiquen la reforma constitucional que resguarda el matrimonio. Familia está sana, sociedad está sana.

*Columnista de El Diario de Hoy.