Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

De los debates y de la campaña

El mayor logro que nos deja esta campaña política es haber avanzado en la realización de debates. Quien en pleno Siglo XXI no pueda ni quiera promover y defender sus puntos de vista, exponer sus plataformas políticas, presentar solución a los problemas que se viven en los municipios, departamentos o a nivel nacional, desmerece nuestro voto. Desmerece nuestro voto porque es en los debates, bajo presión frente a sus contendientes, donde el gran público llega a conocer a los candidatos. Creo que es este el mejor legado que nos está dejando la presente campaña, en un calendario electoral de por sí cargado.

Década y media atrás, cuando me desempeñaba frente a las cámaras de la televisión hubo dos debates formales para la alcaldía de San Salvador y hasta ahí. Los ataques y contra ataques, de alta o baja intensidad, se vinieron convirtiendo en "la norma". Y con las redes sociales de por medio, la cosa se ha venido poniendo de mal en peor. Por ello es importante debatir cara a cara, para tener sano intercambio de ideas para que al final sean estas las que prevalezcan. Algo que a su vez requerimos es superar la cultura de la descalificación de todo aquel que no concuerda con lo que cada quien piensa.

Las ideas se debaten con ideas.

Encontrándonos ya en el plazo en que la ley establece que no se pueden publicar encuestas ni tendencias electorales, esta campaña política se encuentra en su punto más álgido por la proximidad del "Día D". Creo que todos tenemos responsabilidad en calmar a la ciudadanía, en especial quienes dirigen los partidos políticos. La pasión que despierta la actividad política; la adrenalina extra que genera la proximidad del evento electoral, no debe dar lugar a la violencia. En un país sumamente dividido, 50% a 50% aproximadamente, cabe la pasión, la adrenalina extra --en forma de garra si se quiere--, pero no la violencia.

Vaya prueba la que tendrá el Tribunal Supremo Electoral la noche de la elección, en el conteo que se volverá más complejo por el voto cruzado y en la transmisión de datos. Discrepo con realizar primero el conteo de votos para diputados al Parlacen, y no lo digo en forma peyorativa porque respeto a quienes corren para el organismo regional pero todos sabemos que no es lo más importante para los salvadoreños. ¿Qué harán las televisoras en horario "prime time" la noche de la elección? Cubrirán las irregularidades, los partidos políticos y a quienes se declaren como vencedores.

¿Y qué llevaremos los periódicos al día siguiente? Lo que haya oficial por parte del TSE hasta la hora de cierre de cada medio, es decir las autoproclamaciones (si las hay), la cobertura a los contendientes, a los partidos políticos y las irregularidades. Mucha opinión también se podrá llevar, pero al igual que sucederá con las televisoras la noche de la elección, lo que la ciudadanía querrá saber son resultados. Nadie está hablando de fraude, pero si todavía pueda evitar tensionamientos el TSE por falta de resultados rápidos, pues creo que debería intentar evitarlos.

Lo que a los ciudadanos nos toca es motivar a ir a votar, con alegría, con tranquilidad, a ejercer nuestro derecho una vez más porque nuestro voto cuenta. Pienso que este primero de marzo habrá una verdadera fiesta ciudadana que nos dará el balance de poder que el país requiere para los próximos tres años. De cada uno de nosotros depende que sea así.

*Director Editorial

de EL DIARIO DE HOY.