Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Los dados cargados de Van Gaal

Aunque no se esté pendiente al detalle del desarrollo de los partidos del mundial de fútbol que termina mañana, pienso que muchos seguimos con entusiasmo el sábado pasado el partido de los cuartos de final entre Holanda y Costa Rica. La sorprendente selección tica se enfrentaba contra la poderosa Holanda en un partido de vida o muerte.

El partido fue muy emocionante y después de concluidos ciento veinte minutos de juego, el cero a cero en el marcador hizo necesario recurrir a los tiros desde la mancha penal para dirimir quién jugaría las semifinales, y quién se quedaba fuera de la competición.

Todo, dentro de la tensión propia de la competencia, pintaba como un partido más que se decidiría por la lotería de los penales. Pero el entrenador de Holanda, Louis Van Gaal, tenía un as bajo la manga.

Justo cuando estaba por concluir el tiempo extra hizo algo inesperado: sustituyó a Jasper Cillissen, portero titular de Holanda durante las eliminatorias y todo el mundial, por Tim Krul, portero suplente. Inmediatamente los comentaristas y los expertos trataron de encontrar razones para el cambio. Los inexpertos nos imaginamos que, sencillamente, Krul era un especialista en parar penaltis, y a ello se debía el cambio. De hecho, paró dos de los cinco tiros y le dio el pase a su selección.

Sin embargo, la sorpresa vino después, cuando en las redes sociales se empezó a comentar que Krul no era un portero "para penaltis". De hecho, en su última temporada en la Liga Premier con el Newcastle su equipo concedió veinte penaltis, de los que solamente atajó dos.

Entonces, ¿qué hizo que Van Gaal no reparara en estadísticas y pusiera un portero que más que seguridad le podría representar perder el partido? ¿Por qué no repitió la jugarreta contra Argentina? Le apostó más al factor psicológico que a las estadísticas, porque Krul sabía que contaba con la confianza del entrenador, se había preparado estudiando el modo de tirar penaltis de los ticos, y --más importante aún--, resulta que los jugadores de Costa Rica se imaginaron que tenían enfrente a una especie de pulpo ataja penaltis y eso les llevó a no tenerlas todas consigo al ejecutar sus tiros.

Tim Krul, el hombre que solo había detenido el diez por ciento de los penaltis durante el último año, en el partido del sábado pasado subió su promedio a la asombrosa cifra del cuarenta por ciento. Van Gaal sacó provecho de que no hay en el fútbol un lance en que cuente más lo mental que en el tiro de penal. Los jugadores ticos se vieron intimidados por el gigantón holandés, y no solo porque los amedrentara verbalmente antes de cada tiro, sino porque se llenaron de dudas: ¿será un experto para penaltis? ¿Nos habrá estudiado? ¿Tiro como lo tenía ensayado, o cambio el modo de cobrar el penal?

Lo interesante de todo esto es que en la vida real muchas cosas funcionan de la misma manera. A veces somos esclavos de las estadísticas, y pensamos que lo que ha salido siempre de una manera seguirá siendo igual. Sin embargo, lo psicológico es mucho más importante que lo histórico. La actitud cuenta, y mucho.

Son tantos los ejemplos que podrían citarse de personas que con todo en su contra salen adelante, de madres que educan solas a sus hijos, de jóvenes que a pesar de vivir en un ambiente adverso rechazan el canto de sirena de pertenecer a una pandilla, de salvadoreños que gracias a su actitud y a su tesón triunfan en lo que se comprometen; que bien vale la pena hacerlos notar y aprender de ellos.

*Columnista de El Diario de Hoy.

carlos@mayora.org