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Los cuatro fantásticos nuevamente

Todo salvadoreño debería analizar por qué existen países ricos, y por qué hay pobres como el nuestro.

No es por longevidad, pues hay países milenarios como la India con grandes necesidades, comparados a otros como el pequeño Israel, de solo 65 años, progresista y del primer mundo.

Tampoco los recursos naturales son causa. Japón, también pequeño, arrasado por la Segunda Guerra Mundial, 1939-1945, con poca agricultura y ganadería, es ahora segunda potencia económica mundial. Japón es como gran fábrica flotante, que con escasa materia prima debe importarla y su producto procesado es exportado mundialmente, creando riqueza.

Suiza sin océanos tiene una de las mayores flotas marítimas del mundo y sin cacao tiene el mejor chocolate del mundo. Logra los mejor calificados productos lácteos de toda Europa --resultado de criar ovejas en sus pocos kilómetros cuadrados--, y buena producción agrícola cultivando el suelo sólo cuatro meses al año, porque el resto es estación invernal.

Tampoco la inteligencia hace la diferencia. Vemos ejecutivos de países ricos que nos visitan y al tratarlos no notamos diferencia intelectual.

Tampoco la hace la raza, pues en los países centro-europeos o nórdicos, millones de latinos, demuestran ser la fuerza productiva de esas naciones.

La diferencia está en la actitud de las personas.

La conducta del individuo en los países progresistas, se enrumba al cumplimiento de lo que son reglas o principios básicos:

1)-Ética. 2)-Integridad. 3)-Responsabilidad. 4)-Respeto a las leyes y reglamentos. 5)-Respeto al derecho de los demás. 6)-Deseo de superarse. 7)-Esfuerzo por la economía y acometimiento. 8)-Orden y limpieza. 9)-Amor al trabajo.

En nuestros países pobres sólo mínima parte de la población sigue estas reglas, siendo los gobernantes quienes más las desprecian.

No somos pobres porque a nuestro país le falten riquezas naturales o porque la naturaleza haya sido cruel con nosotros. Somos pobres por propia actitud, existiendo claro rechazo hacia estas señaladas reglas básicas del buen funcionamiento de nuestra sociedad.

Tenemos aquí un presidente faltando a las reglas expuestas #1-2-3-4-5-7, cuando insulta o ridiculiza a todo ciudadano que lo censura, como son las justas críticas por los $800,000°° invertidos en lujosos vehículos de su --perso- nal-- caravana, (igual que tiene Sigfrido Reyes), cuando no hay medicinas ni camas para los enfermos en los hospitales, ni techos, ni mobiliario en las escuelas. En vez, prioritariamente, regalan uniformes y zapatos escolares, destinando luego millones también, para publicitar populistamente su "generosidad" y la de su partido.

¿Por qué no siguen mejor el ejemplo del magnífico presidente uruguayo, don Pepe Mujica, en su pequeño Volkswagen sin caravanas prepotentes? Él sí practica esas reglas #1-2-3-5-7, además de la #9.

Con el FMLN, sí obtuvimos un gobierno del cambio porque al llegar empeoró millón por/ciento, lo equivocado anteriormente.

Contrario puede decirse de los "Cuatro fantásticos" (Sala de lo Constitucional) que definitivamente conforman esa mínima parte de ciudadanos que trata de cumplir con ética sus obligaciones, como erradicar la partidocracia respetando las leyes y derechos ciudadanos, el orden, economía, acometimiento, superación de la CSJ, amor al trabajo, etc.(reglas #1-2-3-4-5-6-7-8-9). Ellos, nuevamente, y debidamente, fallaron contra Napoleón Padilla por su falta de independencia violando la ética, responsabilidad, además de las leyes que debió observar (reglas #1-2-3-4), en cuanto a nombrar militantes de su partido FMLN en puestos claves y contaminar la CSJ casi tomándosela con empleados efemelenistas, además de presupuestar $6,000,000°° para nuevos vehículos.

¡Gracias "Cuatro fantásticos" por defender nuestra Patria!

* Columnista de El Diario de Hoy.