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Los compromisos de Washington

¿Enviaría usted a su hija (que tiene 17 años) a los Estados Unidos?, le pregunté este fin de semana a una persona muy noble, de origen campesino, que tiene familiares "en el Norte". Su respuesta fue un categórico sí. ¿Por si llega?, le pregunté. Por si llega, me respondió, y en sus ojos creo haber leído: al menos está la esperanza de que pueda llegar. Ese es el drama que vivimos en "el Triángulo Norte", donde cunde la desesperanza, y la gente, temiendo lo peor para sus hijos, termina pagando y entregando a sus niños y adolescentes a bandas de coyotes para que les conduzcan por las peligrosísimas "rutas de los migrantes".

Este doloroso drama humano tocó la médula de la sociedad estadounidense cuando estalló hace unos meses en albergues preventivos de sus estados fronterizos, atrayendo la cobertura mediática alrededor del mundo. Esa es una forma de ver lo sucedido, pero hay otra: la nuestra. ¿Cómo estamos viviendo en esta región del mundo --debemos preguntarnos-- para que en El Salvador, Honduras y Guatemala sean los propios padres los que manden a sus hijos por esas rutas, con las horrorosas historias de desapariciones, secuestros y otras cosas, para que intenten cruzar la frontera estadounidense?

EL DIARIO DE HOY fue el primer medio en señalar en el Triángulo Norte, que la crisis de nuestros niños y adolescentes migrantes había causado tanto impacto en los Estados Unidos, que en centros de pensamiento en Washington, D.C. se había empezado a discutir la necesidad de una especie de "Plan Colombia" para estos tres países, tan impactados por una crisis de seguridad personal que sólo empeora. El consenso de ahí surgido, me parece, fue impulsar una iniciativa conjunta que procure una gradual solución y mejore las condiciones de vida de los centroamericanos, en especial de quienes habitamos en los países que más sufren la violencia.

La "Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte" fue el documento que presentaron y avalaron los presidentes de Guatemala, Honduras y El Salvador en la sede del Banco Interamericano de Desarrollo. El presidente Moreno, del BID, detalló al inaugurar la reunión los puntos estratégicos de la Alianza, el apoyo de la Administración estadounidense y la necesidad de fondos para ejecutarla. Señaló a su vez que México y Colombia se suman a esta iniciativa. El vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, dijo que la apoyan y que es parecida al "Plan Colombia", buscando modernizar a los tres países, reactivar sus economías y fortalecer sus instituciones democráticas.

Luego hablaron los presidentes de Guatemala, Honduras y El Salvador. Presentaron y avalaron el plan, comprometiéndose con sus líneas estratégicas: a) dinamizar el sector productivo para crear oportunidades económicas; b) desarrollar oportunidades para nuestro capital humano; c) mejorar la seguridad ciudadana y el acceso a la justicia,y d) fortalecer las instituciones para aumentar la confianza de la población en el Estado. Si esta será la "hoja de ruta", como dijo Moreno del BID, para llevar prosperidad y seguridad a la región, pues pienso que la mayoría de habitantes del Triángulo Norte la apoyaremos.

El Tratado de Libre Comercio Centro América-República Dominicana con los Estados Unidos fue la iniciativa de la década pasada que tanto beneficio trajo a la región. Las remesas enviadas por nuestros migrantes junto a las exportaciones, es lo que nos saca a flote en estos tiempos tan duros, de crisis generalizada. Pero necesitamos más, mucho más. El Plan para la Prosperidad del Triángulo Norte, con sus ejes de acción a los que se comprometieron los presidentes, no es la "hoja de ruta", sino la única ruta viable para mejorar la calidad de vida de nuestros conciudadanos y evitarles medidas extremas por desesperación.

El terrible drama humano sufrido nos genera la oportunidad.

*Director Editorial de EL DIARIO DE HOY.