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Los bonos navideños y la cifra de pobreza

Hace unos días los diputados anunciaron por unanimidad que se recetarían un bono navideño, pese a las críticas condiciones en las que se encuentran las arcas del Estado. Es indignante que los diputados reciban un equivalente a su salario de $4,025.72, con el argumento que ellos son "empleados" con iguales derechos que el resto y que ese dinero lo ocuparán para ayudar a la gente.

Con igual asombro la Corte Suprema de Justicia (CSJ) aprobó un bono navideño de $900 para todos los empleados judiciales. Esto significa que usará $8.5 millones de su presupuesto para el pago de la bonificación. Todo ello obedece a una política de despilfarro y de falta de conciencia de los funcionarios públicos que juraron obedecer a la Constitución y ser fieles cuidanderos de los fondos del erario público.

Disponer del dinero que no es propio, es fácil, ya que la mayoría de los diputados continúan saludando con sombrero ajeno. Sin embargo si el argumento de estos diputados es fiel a sus convicciones de ayudar a los más necesitados, que lo hagan pero con los ingresos que reciben en concepto de salario.

Pero los salvadoreños estamos cansados que en tiempos de elecciones, sigan drenando la hacienda pública, visitando cantones, caseríos y comunidades en los que posiblemente nunca se han acercado, pero hoy es propicio para llevar una libra de frijoles, un huacal y una gorra, producto del bono navideño. Ganando de esta manera adeptos, pero que no les cuesta ni un quinto a los partidos políticos en contienda.

Estos son los abusos con los fondos públicos que deben de detenerse, por ello les hago un llamado a los funcionarios de que sean mesurados en los gastos, recuerden que la deuda publica ya superó el 56% del Producto Interno Bruto y que asciende a más de $ 14,000 millones. Pero el verdadero problema señores diputados, magistrados y Presidente de la Republica, no radica en la deuda pública, sino en la deuda que se tiene con las pensiones del país, que asciende a más de $ 20,000 millones, al ritmo que vamos se pagará en 100 años.

Lo que significa que dentro de un par de años no se tendrá dinero para poder hacerle frente a esta obligación de pensión a los próximos beneficiados, lo que vendrá a incrementar la cantidad de pobres en el país y consecuentemente los suicidios. Ya que las cifras oficiales más recientes muestran que la pobreza en El Salvador aumentó en 2011 respecto de 2010, llegando a niveles no registrados desde 1999.

De manera que la proporción de hogares en el país bajo la línea de pobreza aumentó en cuatro puntos porcentuales entre 2010 y 2011, según la más reciente Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM), alcanzando el nivel más alto desde el año 2000. De modo que estos son los verdaderos problemas que estamos enfrentando, que requieren de soluciones creativas, inteligentes, urgentes y extremas para poder revertir la tasa de crecimiento de pobreza.

Pero es obvio que no se podrá revertir, si se sigue gastando sin conciencia el dinero del pueblo producto de los impuestos, tasas y contribuciones especiales. Por ello se debe de presionar a la clase política, para que deje de regalar el dinero que no les pertenece.

Las mejores soluciones no se encuentran en medidas populares basadas en subsidios y un vaso de leche, sino más bien en medidas creativas que coadyuven hacerle frente a las distintas problemáticas que impiden el crecimiento económico. Por ejemplo la solución para lograr un crecimiento económico, es apostarle a la productividad, lo que sugiere que se invierta más en educación, o sea un 6% PIB.

Catedrático de la Universidad Francisco Gavidia. Colaborador de El Diario de Hoy.

@JaimeRamirezO.