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Los años entre las elecciones

Igual que el FMLN y los demás partidos, ARENA no conoce a la nueva clase media que domina al electorado, lo que piensa, lo que desea, lo que cree

El problema fundamental de un partido político es generar coaliciones que apoyen sus ideas esenciales.  El concepto de coaliciones es útil porque es muy difícil encontrar unanimidad cuando se trata de un solo tema, mucho, exponencialmente mucho más cuando se trata de varios temas.  Lo que hay que lograr es el apoyo de mucha gente que no está de acuerdo en todo pero sí en apoyar ciertas ideas fundamentales, que así se convierten en un cemento ideológico.
 
Esto, el generar las ideas básicas, el identificar las personas que pueden apoyarlas, el poner juntas ideas y personas, y el inyectar esperanza y entusiasmo en las personas para lograr el triunfo, es el tema de la política.  Esto es tan sencillo que parece que ni vale la pena escribirlo…excepto porque esta área está muy descuidada en algunos partidos políticos, incluyendo a ARENA.  

Es trágico que suceda porque las circunstancias apuntan hacia la posibilidad de grandes triunfos en 2018 y en 2019 y el tiempo se está perdiendo para concretar esos triunfos.  Si no se crea ese cemento ideológico y se extiende a grandes partes de la población, las elecciones se van a perder otra vez. 

El problema de ARENA parece tener varias fuentes. Una es la idea peregrina que el FMLN va a perder las elecciones de 2018 y 2019 porque este gobierno es pésimo.  Pero el gobierno anterior también había sido pésimo, tan malo que ARENA debió haber ganado por grandes ventajas, y no fue así.  En la segunda vuelta quedaron casi empatados pero sólo porque entre la primera vuelta (en la que la pérdida era enorme) y la segunda la sociedad civil hizo un gran esfuerzo.  Hay muchos líderes de ARENA que dicen que no fue la sociedad civil sino el partido el que logró que subieran los votos por ARENA en un 10 por ciento de los votantes.  Digamos que fue así.  De todos modos, no puede ser que ese esfuerzo no pudiera hacerse antes sino solo después de una pérdida que pudo haber sido final.  

El exceso de confianza también hace que los políticos crean que lo que hay que lograr es ganar dentro del partido, ya que las elecciones nacionales ya están ganadas.  El exceso de confianza introduce criterios absurdos en la toma de las decisiones, como la famosa expresión, “si llevamos una escoba, una escoba va a ganar”. La historia ha demostrado una y otra vez que si se lleva una escoba las elecciones se pierden.  

Este exceso de confianza se nota otra vez en ARENA con solo observar los pleitos por candidaturas para elecciones que todavía están muy lejos, que se realizan no buscando proselitismo entre el publico votante sino movilizando gente que ya es del partido para que se peleen entre ellos.  Cero suma de nuevos votantes, gran división entre los actuales.  Esta es la fórmula para perder.
 
Lo que hace falta ver son líderes que no gasten su tiempo en meterse zancadillas mutuas sino en crear las coaliciones necesarias para ganar elecciones.  Por supuesto, aquí no estamos hablando de hacer coaliciones con otros partidos que se dicen de derecha pero que se asocian, muy efectivamente, con el FMLN.  Las coaliciones que se necesitan son de ciudadanos, no con partidos.  

Para llevar adelante este proselitismo, es necesario conocer el mercado, identificar cómo piensan los electores, cuáles son las oportunidades que se presentan para ampliar las coaliciones y lograr el triunfo.  Es necesario empacar las ideas de manera que faciliten su adopción por los votantes porque se dirigen a sus necesidades.  Igual que el FMLN y los demás partidos, ARENA no conoce a la nueva clase media que domina al electorado, lo que piensa, lo que desea, lo que cree.  Conocerlo requiere tiempo y esfuerzo, pero hoy hay tiempo.  Las próximas elecciones todavía están lejos.  Solo haciendo este trabajo podría ARENA ampliar su electorado con gente que antes votó por ella y que hoy se niega a votar porque no le gustan las escobas, y porque no escucha de ella  las ideas que cementen sus ideales en una lucha política coherente.  
 

*Máster en Economía,
Northwestern University.
Columnista de El Diario de Hoy.