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Locomotora cervecera

La industria cervecera aboga por la cultura para que disfrutemos su deliciosa combinación de malta, lúpulo y cebada, sin que nos pongamos una gran sirindanga

La industria cervecera me considera culto. No por temas de ópera y literatura, sino por mi patrón de consumo. 

 De lunes a viernes, destapar una birria es lo primero que hago al llegar a casa al final del día.  Me la sirvo en una jarra, de valor sentimental, y disfruto cada sorbo en busca de descompresión y apetito.
 
En los almuerzos de negocios no soy de los que pido limonada o jugo de tomate preparado. Pido una Golden. El fin de semana, mandatorio es un par de Pilsener bien heladas, para acompañar ostritas, ceviche, pizza o sopón. 

Cuando de nupcias se trata, soy de los pocos que brinda por la felicidad de los novios con una Suprema. Agrado causó saber que Cadejo era patrocinador de la triatlón de las Fiestas Julias, motivación mental para cruzar la meta lo más pronto posible.

Como ven, uno llega a ser culto, cerveceramente hablando, si su consumo es frecuente, pero moderado (bajo volumen, alta frecuencia, le mientan en la industria).

  Los chichipates de consumo ocasional masivo  (alto volumen, baja frecuencia), no son considerados conocedores. Es que no se vale no tomar ni una gota de lunes a jueves, y chupar sin bozal de viernes a domingo.

La industria cervecera aboga por la cultura para que disfrutemos su deliciosa combinación de malta, lúpulo y cebada, sin que nos pongamos una gran sirindanga.

 Además, en los países con mayor consumo per cápita, se toma de forma moderada y,  con frecuencia, como su servilleta.

Un servilleta que le ha llamado la atención la reciente compra de AB-InBev de su competidor SABMiller por ciento cuatro mil millones ($).

A los que no leyeron en detalle, este mega “merger” de gigantes, llega en un momento en el que el consumo de cerveza en los mercados desarrollados, dominados por AB-InBev, se ha quedado sin levadura.

El cielo es el límite acordó la junta de AB-InBev,  accediendo a comprar las acciones de SABMiller,  por 50% más que en su primer oferta.
 
Esto  con el fin de meter un pie en los mercados emergentes, dónde su nuevo “partner” es rey, y la cerveza está de moda en África, Europa Oriental, Sur y Centro América.

Como resultado del mencionado romance, dos de cada tres cervezas que ahora se destapen en el mundo, serán de AB-InBev/ SABMiller:  todas las marcas de las principales cerveceras de Colombia, Perú, Ecuador, Panamá, Honduras,  El Salvador, África y Europa oriental, además de marcotas como Becks, Stella Artois, Budweiser, Miller, Corona, etc. etc. 

Desde fines del siglo pasado, los “mergers” cerveceros han sido la forma de ganar terreno.

En 1989 unos inversionistas brasileños compran Brahma. Diez años más tarde, Brahma compra a su competidor Antarctica, uniendo ambas marcas bajo la sombrilla de AmBev.

En 2004 nace InBev, producto de un “merger” de AmBev con la belga Interbrew que, cuatro años más tarde, paga cincuenta y dos mil millones ($) por Anheuser Busch y su marca Budweiser.

En el 2005  SABMiller compra las cerveceras de Colombia, Perú, Ecuador Panamá, Honduras, e Industrias La Constancia de El Salvador.

En 2012, otro movimiento etílico sacude a los mercados financieros, cuando Anheuser Busch-InBev suelta veinte mil millones ($) por Grupo Modelo y su marca Corona.

Y en octubre 14, de este año, apártense que ahí voy, advierte AB-InBev/ SABMiller, la nueva locomotora cervecera.

¿Cuál será el siguiente capítulo de esta apasionante industria? 

Visualizo a la locomotora lanzando nuevas marcas, como Cadejo, con “look de microbrewery”, con discursos de aromas y sabores, similares a los que le han hecho tanto bien a la industria del vino y el café. Veo a un consumidor curioso, una lata por aquí, una botella por allá, en busca de su cerveza favorita. Apuesto por más cultura cervecera en todo el mundo. Espero el jelengue de Pilsener  (y con Pilsener), durante el primer mascón de la Selecta, en el coloso de la Montserrat pintado de azul y blanco. ¡Salud!

*Colaborador de El Diario de Hoy.
calinalfaro@gmail.com