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El lobo disfrazado de oveja

Por los diferentes comentarios que se escucharon en su momento, me percaté que para muchas personas fue una sorpresa el tono y el contenido del discurso de Salvador Sánchez Cerèn en Venezuela. Lo que más impactó fue su frase en la que decía que el proceso bolivariano "es la luz revolucionaria y socialista que ilumina a América Latina, el Caribe y el mundo. Los acompañaremos".

Y es que pocas personas tienen una imagen correcta de quién es Salvador Sánchez Cerén. Es un ex profesor de ANDES 21 de junio, quien libró luchas sindicales junto a Mélida Anaya Montes, durante la década de los 60. Miembro de las Fuerzas Populares de Liberación, FPL, organización que fue responsable de la muerte en aquellos tiempos del ex alcalde Herrera Rebollo y del canciller Mauricio Borgonovo.

Ante el asesinato de Mélida Anaya Montes y el suicidio de Salvador Cayetano Carpio, Sánchez Cerén surge a la palestra como dirigente importante de dicha organización. Hay quienes dicen que fue el gobierno cubano el que verdaderamente lo impulsó para convertirlo en jefe de las FPL.

Hombre sin carisma, que en una habitación llena de personas podría pasar inadvertido. Es sencillo, sereno y disciplinado, sobrio en su manera de ser pero con una visión muy limitada del mundo por ser uno de los pocos fieles a la vieja izquierda marxista. Por su estilo de trabajo llega a ser uno de los cinco comandantes de la fuerza guerrillera del FMLN, siendo quizás el más opaco y menos glamoroso aunque siempre cumplía sus tareas.

Inexpresivo, con un carácter engañoso pero sumamente duro a la hora de tomar decisiones. Según el libro "Grandeza y miseria de una guerrilla", de Geovani Galeas y Berné Ayala, durante las purgas de Mayo Sibrián en el frente paracentral, cuando se le consultaba a Sánchez Cerén sobre supuestos infiltrados en la guerrilla, su orden era determinante: "Ejecútenlos". Es así como la comandancia del FMLN fue responsable de la tortura y la muerte de cientos de sus propios militantes entregados a dicha causa.

Los que lo conocen expresan que Sánchez Cerén siempre sintió desprecio por personas como Guillermo Ungo y Rubén Zamora, por considerarlos burgueses buscando una causa revolucionaria. Aparentemente nunca fue un criminal patológico, y si ordenó "ajusticiamientos" lo hizo por razones eminentemente políticas. ¡Qué triste realidad!

Por ser una persona de la izquierda tradicional, su referente personal es Fidel Castro, pues Hugo Chávez es solamente un aliado del cual se puede tomar provecho encaminado a consolidar su proyecto político. Si por él fuera, lo ideal para nuestro país sería un régimen al estilo cubano y no al estilo venezolano.

Es evidente la estrategia de campaña del FMLN, al presentar a Salvador Sánchez Cerén como un abuelito preocupado por su familia y por su país. Sin embargo para los que ya hemos vivido un poco, sabemos que eso no sólo es un engaño sino que estamos en presencia de un verdadero LOBO DISFRAZADO DE OVEJA.

* Colaborador de El Diario de Hoy.