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Llegamos hasta la educación a distancia, no al futuro virtual

En enero del año pasado me refería a la promesa presidencial de crear la Universidad Virtual; en el 2016 se ha hecho realidad, pero tal como lo dije, no se trascendió a la educación virtual sino que nos quedamos en lo tradicional

Exactamente hace un año me referí a la promesa de campaña hecha por el ahora Presidente de la República de crear una Universidad Virtual en el país; en esa ocasión hice referencia al trabajo preparativo que desarrollaba un equipo del Ministerio de Educación y de la Universidad de El Salvador.

Ahora, en enero de 2016 el proyecto es realidad. La propaganda gubernamental habla de “otra promesa cumplida” ; el mismísimo Presidente inauguró “la idea” y lanzó a los cuatro vientos el Programa Universidad en Línea-Educación a Distancia.

“Es un sistema de educación superior con modalidad de estudios a distancia y en línea”, dijo el presidente.

En principio me parece un proyecto no solo interesante sino necesario; sin duda alguna el país tiene un atraso de muchas décadas en este tema y al echar a andar la Universidad en Línea se cumplirá con una demanda que hará bien a muchos estudiantes que no tienen “posibilidad” de asistir a una sede universitaria. 

No obstante, y lo quiero decir de manera contundente, al igual que el programa de computadoras para los niños, se trata de acciones aisladas, sin una visión de mediano plazo que permitan ir creando un sistema educativo que además de formar de mejor manera a los jóvenes, les permita ingresar al mundo del trabajo teniendo las competencias propias del mundo de hoy y del mañana.

Lo decía hace un año: hay cuestiones sin solucionar importantes, como lo son, responder a las preguntas ¿educar para qué?, ¿con qué visión?, incluso definir la concepción de educación que se tiene, la idea o el modelo que se quiere impulsar de cara al presente y futuro del país.

Insisto, no hay una visión de mediano y largo plazo, lo que nos hace poner en marcha proyectos que se quedan a medio camino, educación a distancia y no educación virtual.

Se usan nuevas tecnologías propias del mundo de la web y las computadoras, para transmitir el conocimiento al estilo del pasado, con métodos viejos y anacrónicos que poco o nada forman al joven para enfrentarse a un mundo sumamente competitivo, donde los cambios están a la orden del día y la tecnología se convierte en una herramienta indispensable.

Lo dije hace un año, salvo honrosas excepciones educativas, de medios de comunicación o iniciativas empresariales, el modelo de educación no trasciende al de la Educación a Distancia; lo importante es la transmisión de contenidos, lo impreso sigue siendo importante, los exámenes tienen que ser presenciales y es la única manera de “evaluar”. 

Al igual que sucede en la educación presencial (el de la escuela tradicional), estamos como país en la etapa propia de la educación virtual de primera generación: el que “sabe” es el profesor, transmita al que “no sabe” , los alumnos, el conocimiento. 

Ni siquiera hemos llegado a la concepción, como lo plantea Begoña Gros Salval, en el libro “Evaluación y retos de la educación virtual”, en el segundo nivel, el modelo está centrado en los entornos virtuales, en el aula virtual donde se pone el énfasis en la interacción del profesor y el alumno por medio de la web, con el uso del videostreaming, materiales en línea, el acceso ilimitado a recursos en interactivo y se usa las redes en cualquiera de sus modalidades.

No se diga, entrar de lleno en lo que ahora se llama el uso de web2.0, donde el modelo está centrado en la flexibilidad y la participación, se trabaja sobre los contenidos especializados en línea donde la clave, lo fundamental, no es la información o el contenido que el maestro transmite al alumno, sino donde se genera una comunidad educativa para la creación, producción, elaboración de contenidos que surgen de la interacción educativa; estamos en el mundo de las simulaciones, visualizaciones en línea donde se crean amplias comunidades de aprendizaje en línea, incluso bajo la modalidad de Mobile learning, el uso de teléfonos inteligentes para la educación.

En la nueva visión de la educación virtual, como lo dice Begoña Gros Salval, “el sentido de la formación en red se orienta hacia el trabajo en equipo y al estudiante se le pide que sea capaz de gestionar y producir conocimiento de forma conjunta… se trata de un enfoque más coherente con la filosofía de la web 2.0, basada en la participación y en la construcción colectiva de conocimiento desde un planteamiento interdisciplinario y más transversal a la experiencia vital de los estudiantes tanto formativa como social y laboral”.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.
ricardo.chacon@eldiariodehoy.com