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Listómetro, tontómetro

El listómetro les marcaría el grado de satisfacción que alcanzan en mayor grado cuando molestan a más personas y el tontómetro les indicaría en la escala del ridículo, la medida en que quedan como tontos, cuando fallan en su afán de pasar por lis

Estas dos aplicaciones creo que aún no existen pero me imagino que podrían ser  muy útiles en países como el nuestro, donde muchos se divierten saltándose las reglas básicas actuando como  “listos”, sin importarles el perjuicio que hacen a otras personas.  El listómetro les marcaría el grado de satisfacción que alcanzan en mayor grado cuando molestan a más personas y el tontómetro les indicaría en la escala del ridículo, la medida en que quedan como tontos, cuando fallan en su afán de pasar por listos. Por ejemplo, el listo que aprovechando que se forma un pequeño hueco en una caravana en el carril de al lado, repentinamente hace una maniobra peligrosa y consigue colarse. Aquí, listómetro le marcaría 500 puntos y el tontómeto cero. Pero esta semana vi un listo como el anterior, que en su maniobra repentina, provocó un accidente e involucró a tres vehículos más. Y a pesar de lo obvio que él fue el causante, alegaba que el accidente se produjo porque no le dejaron entrar. Pues en este caso, el listómetro le marcaría “ - 50 “ puntos y el tontómetro, “ +1000”: 500 por el ridículo y  500 por pagar los daños a los otros automóviles.  Y  como este, hay muchos: el que sabe que por vacaciones habrán más controles y al poner gasolina compra una botella de vodka y seguro que como él es muy listo, la policía no le parará. Pero la policía  lo para y le decomisa el vehículo y la licencia. O bien, el que se pasa un semáforo en rojo, o se sale de la cola y se va a taponar la salida y entrada de una calle hasta que alguien le deja entrar. En las compras, el listo que según él engaña al vendedor consiguiendo un 30% de descuento, o en las ventas, ofreciendo sus productos 30%  por encima del valor real. En las empresas, el operario o supervisor listo que pone piezas malas entre las buena, sabiendo  que las defectuosas las detectará el cliente y las devolverá, o bien, el funcionario listo, que se va de vacaciones en el vehículo oficial. ¿Y en la política hay listos? me preguntó con quien comentaba este tema. Posiblemente es donde más existen. Los hay que abusan del poder de su cargo, otros que usan información confidencial y privilegiada a favor de sus amigos y el propio y organizan otras artimañas que al final siempre se descubren por más que las quieran esconder. Pues ojalá que tengamos pronto en el mercado este aparato y los listos vayan aprendiendo y concientizándose sobre el perjuicio que causan a sus conciudadanos y al país. 

Espero que haya disfrutado de las vacaciones.  
 

*Ingeniero. 
Columnista de El Diario de Hoy.
www.centrodecalidadyproductividad.com