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Liberando tortugas

El primero de enero visitamos la casa de un buen amigo en Cangrejera, quien nos sorprendió con que participaríamos en la liberación, en el Océano Pacífico, de varios cientos de tortuguitas recién nacidas en el el corral de la Asociación de tortugueros playa los Pinos, de Cangrejera.

Fuimos al corral y el representante de la Asociación nos explicó los diferentes especies de tortugas que visitan esas playas para desovar y las técnicas que utilizan, para ajustando la temperatura de los huevos nazcan la mitad de machos y hembras. Por cierto casi todas las especies de tortugas han sido declaradas especies en extinción y por lo tanto tenemos que protegerlas.

También ofrecían preciosas artesanías, como pájaros, muñecas y tortugas, hechas con conchitas de mar de diferentes tamaños muy bien acabadas.

Después de la explicación, llevamos las tortuguitas a la playa y colocándolas cuidadosamente frente al mar, observamos cómo instintivamente movían la cabeza para orientarse y empezaban a caminar hacia la profundidad del océano. A las que yo puse en la playa, las seguí hasta que las perdí de vista entre las olas, porque su instinto es entrar en el mar sin mirar atrás. Y al ver que desaparecían, en el inmenso océano, deseaba que en su camino no se encuentren con ninguno de sus depredadores, como peces más grandes o una bolsa de plástico de las que tiramos al mar, que al entrar en ella no pueda salir y no confunda un plástico con una medusa y al tragárselo se ahogue, o bien, que un barco pescador de arrastre no la aprese y la destripe entre todo lo que va arrastrando en el fondo del mar. Como ven, haberse librado en la tierra de los depredadores de huevos de tortuga salvadoreños, no es garantía de sobrevivir en el mar.

Yo, con todos los que vivimos este maravilloso momento, deseamos volver el primero de enero del 2029, cuando después de 15 años, las tortuguitas que liberamos, vuelvan a Cangrejera a desovar por primara vez, pues según el experto, graban el lugar de nacimiento y de entrada al mar y al mismo lugar vuelven a desovar.

Bueno, pues así como a las tortugas les deseamos lo mejor para su vida en el Pacifico, se los deseo a ustedes, estimados lectores, para el 2014, que será un año complicado en el que la decisión más importante en febrero, que sólo nos tomará unos segundos, incidiremos en lo que sucederá en este país los próximos cinco años. Si profundizar en la izquierda y que dentro de poco la tarjeta Solidaria se convierta en tarjeta de racionamiento o decidimos poner nuevamente en marcha la economía en un Estado de Derecho, libre y democrático.

*Ingeniero.

Columnista de El Diario de Hoy.

www.pedroroque.net