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Las tasas en dólares en países con moneda propia

Así, pues, como los aumentos en las tasas de interés deprimen la producción, y los países no dolarizados tendrán que aumentar sus tasas más que los dolarizados, la depresión será peor en los países no dolarizados que en los dolarizados 

Hay un intenso debate en el Banco Central de Estados Unidos (la Fed) sobre si subirá las tasas de interés este año o el siguiente pero insiste en que las va a subir. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido a todos los gobiernos de los países emergentes que el incremento va a causarles serios problemas. Ellos tendrán que aumentar sus tasas de interés para evitar fugas de capital a Estados Unidos y aumentar sus tasas va a afectar negativamente su producción. 

Esto contradice lo que mucha gente piensa: que los países no dolarizados pueden poner la tasa de interés que se les antoje, y que por lo tanto una subida en las tasas de interés del dólar afectaría las tasas de El Salvador por estar dolarizado pero no, digamos, las de Perú o Brasil, que no lo están. Esto, sin embargo, no es cierto. 

En realidad, una subida en las tasas de interés del dólar afectará más a los países no dolarizados que a los dolarizados, por dos razones. Primero, aunque un país tenga su moneda propia, los latinoamericanos siguen pensando en términos de dólares, de tal forma que esa moneda es la que establece el estándar de valor en la región. La gente mira a la moneda local como una intermediación entre los dólares y ellos. Así, la gente que deposita en pesos demanda una compensación por el riesgo de que los pesos se devalúen contra el dólar. Si no le pagan una prima adicional para compensar dicho riesgo, se lleva su dinero al extranjero. Segundo, este efecto se magnifica cuando hay devaluaciones, algo que es probable que ocurra debido a las mismas circunstancias. 

Veamos un ejemplo. Supongamos que actualmente la tasa de interés en depósitos en pesos de un país latinoamericano fuera la misma que en Estados Unidos, 2 por ciento. Ahora supongamos que la tasa de interés en dólares sube a 5 en Estados Unidos y que algunas personas deciden llevarse sus ahorros a Estados Unidos porque allá les pagan más. Para hacerlo, compran dólares al Banco Central pagando con pesos. Las reservas del Banco Central bajan. Como ha aumentado la demanda por dólares pero no su oferta, el peso se devalúa, digamos en 10 por ciento. 

Los que no se llevaron su dinero siguen recibiendo un 2 por ciento de interés pero al traducir sus ahorros a dólares ese 2 se convierte en menos 8, porque ha perdido 10 en el precio de la moneda. La tasa de interés en dólares, entonces, es 13 puntos más que en pesos. Para evitar que más gente se lleve sus ahorros, el Banco Central latinoamericano tendrá que aumentar su tasa de interés en al menos lo que la Fed ha aumentado en dólares más la devaluación del peso. Es decir, en nuestro ejemplo, el Banco Central tendrá que subir las tasas en 13 puntos (3 porque las tasas en dólares subieron en Estados Unidos, y 10 para compensar por la devaluación), mientras que en un país dolarizado subirá solo 3 puntos (que es lo que la tasa subió en dólares). De este modo, la nueva tasa de interés en el país latinoamericano no dolarizado será de 15 por ciento, mientras que en un país dolarizado será solo de 5 por ciento. 

Así, pues, como los aumentos en las tasas de interés deprimen la producción, y los países no dolarizados tendrán que aumentar sus tasas más que los dolarizados, la depresión será peor en los países no dolarizados que en los dolarizados. 

La realidad sería aún más negativa para los países no dolarizados por dos razones. Primero porque, para empezar, sus tasas de interés ya son bastante más altas que en los dolarizados. Las devaluaciones maximizarían esa diferencia. Y, segundo, los países emergentes ya han tenido que subir sus intereses aun sin que Estados Unidos las haya subido porque la gente, anticipando las devaluaciones, ha comenzado a sacar su dinero de ellos.

*Máster en Economía,
Northwestern University.
Columnista de El Diario de Hoy.