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Las redes sociales y la acción política

Las redes sociales están alcanzando madurez en El Salvador en términos de ir formando una base de datos impresionante sobre sectores muy amplios de la población, que pueden luego ajustarse para modelar el comportamiento de esos sectores y muchos otro más. Estas tecnologías son las que permitieron a El Diario de Hoy ser el único en predecir los resultados de las elecciones municipales de San Salvador en marzo de 2015, y por bastante.

La misma ocasión dio oportunidad de darse cuenta de dos cosas: Primero, lo mucho que pueden manipularse las redes sociales para generar una impresión de que un candidato especifico es mucho más popular de lo que en realidad es para darle una imagen de invencibilidad. Esto puede ayudar con cierta gente tonta que quiere estar siempre con el que gana, y para intimidar a los rivales, haciéndoles pensar que van a perder no importa lo que hagan. Esto se vio claramente con el candidato del FMLN, que daba la impresión, por sus decenas de miles de "likes" que iba a arrasar con la elección. Al llegar las elecciones, apenas superó al candidato de ARENA por unos cuantos miles de votos, un resultado que quizás hubiera cambiado si, como se hizo con los diputados, se hubieran recontado los votos. De todas maneras, la pretendida gran superioridad se redujo a puro humo al llegar las elecciones. Pero la humareda parece haber influido hasta a los encuestadores, que se sintieron seguros al hacer proyecciones de una avalancha de votos para el FMLN.

La otra cosa que quedó clara es que se puede neutralizar todo este humo y medir con exactitud las preferencias del público, lo cual, por supuesto, requiere un buen poco de matemáticas y ciencias de la computación. Por eso es que este tipo de investigaciones se está usando mucho en los países desarrollados, no sólo para identificar nichos y maneras de llegar a ellos. Este es el tipo de tecnología que usa Amazon, por ejemplo, para sugerirle a uno libros basada en lo que uno ha comprado antes.

Todo esto es fascinante. Tiene mucho uso político, como por ejemplo identificar a los que no votan y hacerles llegar mensajes específicos para que voten y no permitan que el FMLN gane por default.

La juventud se siente muy orgullosa de participar de todas estas tecnologías asociadas con las redes sociales. Se sienten comunicados, integrados, parte de la acción. Sin embargo, no lo están, no son parte de la acción. Las redes nuestras son esencialmente pasivas, sirven para conseguir información pero no para coordinar acciones políticas, que es el uso que se les ha dado en países avanzados y en algunos en desarrollo. Aquí se les llama "influenciadores" a los que tienen muchos "seguidores" que se enteran de lo que los primeros dicen, interactúan con ellos y frecuentemente retransmiten lo que han dicho. Pasan un buen rato escribiendo, felicitándose mutuamente, peleándose a veces, pero no tienen ninguna influencia en la sociedad. Los influenciadores no influencian ninguna cosa en la vida real. Dar o conseguir "likes" no es acción política.

Eso está muy lejos de lo que hizo con las redes el presidente Obama en sus dos elecciones (ganarlas), o los partidos políticos europeos, o lo que hicieron los egipcios de la Primavera Árabe:usar las redes sociales como instrumento para realizar eventos políticos.

En este momento en el que el país está amenazado de tantas maneras distintas por el FMLN, las redes sociales pueden ser un instrumento decisivo para defender a la Sala de lo Constitucional, hacer sentir la fuerza ciudadana para que se resuelva el problema de la violencia y se mejoren los servicios públicos, para volver viva la lucha por la democracia. Si no actúan en ese sentido, esta juventud será la más silenciosa de la historia del país, aunque tengan Facebook, Twiter, y se den "likes" y pidan "likes" a montones. Tienen un instrumento maravilloso y no lo están usando. Si esto sigue así, será como haberle dado un micrófono a un mudo.

*Máster en Economía,

Northwestern University.

Columnista de El Diario de Hoy.