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Las desnutriciones

Conversando esta semana sobre obesidad y sobrepeso y que al observar a la gente, a simple vista vemos, que la cintura en adultos, jóvenes y niños está aumentando y que a muchos ya les cuelga la "barriguita", uno de los participantes en la conversación dijo, que esto se ve más en las ciudades, pero en el campo es diferente, pues según un informe de la UNICEF de abril del 2013, hay 165 millones de niños menores de cinco años en Latinoamérica que sufren desnutrición y aquí, en El Salvador, es un 19% de los niños menores de cinco años que la padecen.

Pero también existen otros tipos de desnutrición humana, como a la que se refería un pastor que escuché este jueves en la radio mientras manejaba. Se trata de la "desnutrición espiritual", y decía que era por falta de "vitamina B", que significa, leer y entender la Biblia. Creo que con razón recomendaba que debiéramos dedicar una hora menos a la Internet, a las redes sociales, a las novelas y a otras cosas mundanas y ese tiempo leer con atención el Libro Sagrado. Y pensando más allá de lo que decía el pastor, se me ocurrió que también estamos muy desnutridos de otras cualidades, como por ejemplo, del conocimiento, aplicación y respeto del Reglamento de Tránsito, bien porque la licencia es "chaveliada" y no saben el significado de las señales de tráfico o sabiéndolas, intencionadamente no las respetan. Todos los días al final de la carretera de Santa Elena al Ranchón Navarra, hay dos o tres listos y listas que no hacen cola en su carril e interrumpen la fluidez del tráfico metiéndose a la fuerza en el carril que debieron hacer cola. A estos les falta la "vitamina M", que serían un par de buenas multas.

Pero también existe "desnutrición profesional", que permite hacer y acepta las cosas mal hechas, pudiéndolas hacer bien y así por todos lados vemos chapuza tras chapuza. En este caso, la faltante es la "vitamina P" de profesionalidad, y por otro lado, tenemos también la "desnutrición objetiva", para el caso de inspectores que después de las inspecciones preparan informes tergiversando los hechos y generando conflictos innecesarios entre empresarios y funcionarios, sin explicar claramente por qué.

Y en seguida se me ocurrió, que además sufrimos de "desnutrición política". Ojalá, que la gente de clase media sepa diferenciar entre las apuestas de los candidatos que le sirven y distinguir entre las propuestas razonables y las que prometen de todo, con dinero prestado y crean expectativas irrealizables.

Y por último, por razón de espacio, no quiero dejar de mencionar la "desnutrición moral y ética" de empleados que ofrecen apoyos en algún trámite a cambio de regalías. A estos, aunque aparenten buena salud, les falta mucha "vitamina ME" de moral y ética.

Pase un buen domingo.

*Ingeniero.

Columnista de El Diario de Hoy.

www.pedroroque.net