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Las crónicas de Narnia: La paz, la vida y la seguridad

Las crónicas de Narnia es una serie de libros juveniles escrita por el autor y profesor anglo-irlandés C. S. Lewis. Relata las aventuras en Narnia, tierra de fantasía y magia creada por el escritor, y poblada por animales parlantes y otras criaturas mitológicas que se ven envueltas en la eterna lucha entre el bien y el mal. Hace unos días cuando escuché que los diputados del bloque oficialista habían aprobado, por decreto, un día de asueto nacional público y privado para el próximo 26 de marzo, se me vinieron a la mente algunas consideraciones que quisiera compartir con los amables lectores.

Primero, la aprobación express y por decreto de la referida marcha. Cuando escucho el término "decreto", pienso en aquel defecto que podemos sufrir las personas al imponer cosas solo porque "nos da la gana": "Por decreto le otorgan a Maduro superpoderes para gobernar a Venezuela", "Por decreto, usamos el nombre del próximo beato Óscar Romero para nombrar aeropuertos y autopistas". En segundo lugar me llama la atención el tema de la marcha: La paz, la vida y la seguridad. Sin lugar a dudas, estas tres palabras concentran un anhelo para muchos salvadoreños, pero contextualicemos los temas: La mayoría de salvadoreños nos dedicamos a trabajar arduamente, sin embargo existe una minoría que tiene a la mayoría de rodillas con asesinatos, extorsiones y más. ¿A cuál paz se refieren los organizadores de la marcha? Asimismo, me parece una fantasía hablar sobre la vida cuando, como país, no hemos sido capaces de exigir a los gobernantes que la vida sea reconocida desde el momento de su concepción, ni mucho menos de respetarla pues nos hemos acostumbrado a la exorbitante cifra de 14 homicidios diarios. ¿A qué vida se refieren los organizadores de la marcha? Finalmente, ¿a qué seguridad se refieren si los salvadoreños trabajadores tenemos que estar pendientes de que no nos roben y extorsionen o bien, no nos sentimos seguros caminando por la calle?

¿Me pregunto si nuestras autoridades viven en un país de fantasía como Narnia, que aparenta ser una belleza y donde pretenden hacer creer que todo funciona a la perfección, aunque en la realidad ese mundo está sumido en una profunda crisis y lucha entre el bien y el mal? ¿O será que es una cortina de humo para ocultar algo más complejo y profundo como es el de respetar la voluntad de los salvadoreños en las elecciones del pasado uno de marzo? ¿Qué resultado pretenden los organizadores de esta marcha?

Este tipo de iniciativas no se aprueban por decreto ni se puede obligar a maestros, estudiantes o empleados públicos a asistir: estas iniciativas se hacen por convicción… si no, veamos la reciente marcha de un millón de brasileños en protesta por las medidas de la presidenta Dilma Rousseff o la marcha de más de dos millones de personas en París en contra de los atentados a Charlie Hebdo.

Narnia era un país congelado en un invierno eterno y sin Navidad, donde los personajes "buenos" se encargan de liberar al país de la tiranía y recuperar la luz, el verano y la alegría de sus habitantes. Todo lo que el mal necesita para triunfar es que el bien no haga nada. ¿Estamos todos comprometidos con que se haga el bien?

*Colaborador de El Diario de Hoy.

@tonorodriguezu