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Las 10 causas que rodean la mala gestión del gobierno

Decía Aristóteles: "No hace falta un gobierno perfecto, sólo se necesita uno que sea práctico". A nuestro entender el pueblo ha reprobado la gestión gubernamental en sus primeros cien días, por las causas siguientes:

1. El pueblo tiene la percepción que este gobierno encontró las arcas del Estado vacías, pero no puede decirlo públicamente por razones obvias; la urgencia de fondos propició el quebrantamiento del diálogo y la abrupta aprobación de más impuestos.

2. La decisión de mantener un buen porcentaje de funcionarios del gobierno anterior, ha producido inacción y falta de innovación. Están reciclando los mismos errores que cometieron en la pasada gestión.

3. Al presidente lo han rodeado con un laberinto de cuatro espejos. Voces que lo aconsejan de manera contradictoria debido a la disputa de protagonismo entre ellos: Lorenzana, Hato, Melgar y Medardo. El forcejeo por protagonismo es notorio.

4. Funcionarios de alto nivel manejan información imprecisa e incoherente ante la prensa y el pueblo, lo cual afecta la credibilidad de la gestión pública, por ejemplo: No saben con claridad cuánto se va a recaudar con los nuevos impuestos; manejan cifras diferentes en cuanto a la deuda con los proveedores del Estado; difieren en cuanto a la inversión en programas sociales, etc.

5. Los cien días de un gobierno no se analizan para saber cuántas obras hizo, sino para conocer sus lineamientos, actitudes, estilo y énfasis que orientarán la gestión presidencial: Lineamientos: significa planificación; Actitudes: significa comportamiento; Estilo: Dotes de liderazgo y estadista, y Énfasis: significa apuestas estratégicas. Ni siquiera hay plan de gobierno.

6. No existe una política comunicacional clara y efectiva, ni entre los funcionarios, ni entre el mandatario y la población. No me refiero a la masividad, sino a que no existe mensaje que conecte con la población, quizá porque no lo tienen o porque el fracaso en estos cien días es de tal magnitud que la población no les cree.

7. En la vida, al igual que en la política, lo importante no son los objetivos que nos marcamos, sino los caminos que elijamos para llegar a ellos. En el país hay 11 muertos diarios, 5,700 empleos perdidos en los últimos cuatro meses, aumento en los casos de dengue y chikunguña, y bajos niveles de inversión. En todo caso, nadie esperaba que resolviera en 100 días los problemas de inseguridad, desempleo, deterioro de la salud y bajo crecimiento; pero usted señor presidente y su gabinete han sido incapaces de decir al pueblo qué caminos tomará para resolverlos.

8. Para impulsar el diálogo hay que ceder, renunciar al dogmatismo y cerrazón mental; buscar protagonismo en el diálogo es socavar la confianza del otro. El presidente debe retomar las palabras de Johann Wolfgang, que dice: "No preguntemos si estamos plenamente de acuerdo, sino tan solo, si marchamos por el mismo camino".

9. En la página 21 de su oferta electoral, encontré sus tres prioridades como promesas de campaña: a) Empleo con crecimiento sostenido; b) Educación con inclusión social y c) Seguridad ciudadana efectiva. Coincide que en los tres aspectos donde obtuvo menos calificación fueron esos, da la impresión que el laberinto de cuatro espejos, ni siquiera se acordó que esas fueron sus tres prioridades.

10. Existen presidentes en el mundo que han gobernado de manera exitosa sin tener mayores atributos de brillantez mental, pero han tenido la sensatez de rodearse de los mejores. El presidente debe renovar su gabinete.

*Columnista de El Diario de Hoy.