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El lado oscuro de las redes

Los pueblos, o las masas, como se decía entonces, tenían que recurrir a las pintas en la paredes, los megáfonos en las marchas, el canto de protesta y otras formas, alguna creativas otras violentas para hacerse escuchar

Hay personas, dijo alguien, que cuando debaten lo hace con espíritu deportivo. Es decir son aquellos que encuentran en el ejercicio de confrontar puntos de vista, una especie de juego que hay que ganar a toda costa. Los polemistas más cultos, van más allá, ven en el debate una forma, muy efectiva, para llegar a la verdad a través de la confrontación de ideas y de argumentos. 

Hay debates memorables como el que sostuvieron Abraham Lincoln y Stephen Douglas en 1958, sobre valores morales y la esclavitud. Los razonamientos de uno y otro tuvieron un fuerte impacto en la opinión pública a pesar de que en aquel entonces era muy limitado el poder de los medios masivos de comunicación. 

En la medida en que, gracias a la tecnología, la comunicación masiva se ha vuelto más veloz, horizontal y democrática, han cambiado profundamente las formas del debate, a tal punto que esas formas, muchas veces, llegan a opacar los contenidos. Hasta antes de la aparición de las redes sociales, la comunicación era más bien unidireccional. 

Hablaban los que tenían acceso a los medios, ya sea porque tenían esos medios o porque tenían la especialidad de la comunicación. O sea que para poder hablar había que saber hacerlo o tener dinero. La comunicación masiva, era, generalmente, de una sola vía. De arriba hacia abajo. 

Los pueblos, o las masas, como se decía entonces, tenían que recurrir a las pintas en la paredes, los megáfonos en las marchas, el canto de protesta y otras formas, alguna creativas otras violentas para hacerse escuchar. En ese contexto el debate era sobre todo una cuestión de élites económicas o intelectuales. 

Luego de la irrupción y acelerado crecimiento de las redes sociales, la comunicación se volvió multidireccional. Prácticamente cualquier persona, puede expresar sus ideas, puntos de vista y reclamos y alcanzar un fuerte impacto en la opinión de los demás. Esa, sin lugar a dudas, es una buena noticia. Siempre la ampliación de las libertades lo será. 

Pero toda luna brillante, tiene su lado oscuro. Las redes sociales han dado voz y fuerza a todos. Hay regímenes que han sido derrumbados gracias, en gran parte a la comunicación a través de la redes sociales. Esa es la parte luminosa. La parte oscura y fangosa es la utilización de esos maravillosos avances tecnológicos, para propalar falacias, estafar, aparentar, insultar. 

Los polemistas cultos encuentran en las redes sociales, una forma más para difundir sus ideas y puntos de vista. Hay en la blogosfera una enorme cantidad de magnífica, valiosa y variada información sobre cualquier tema. Los que debaten con espíritu deportivo buscarán como siempre retorcer los argumentos, decir medias verdades o medias mentiras o mentiras totales con tal de ganar la discusión “al otro”. 

Los peligrosos, los que están en el lado oscuro de la luna, son los cabeza calientes incapaces de expresar dos palabras sin proferir un insulto. Los que encontraron en la difamación del adversario, no solo una estrategia de comunicación, sino una profesión. Una de las más vergonzosas por cierto. 

Sobre la noticias aparecida en los medios esta semana de una verdadera maquinaria de producir calumnias e insultos a gran escala, un experto dijo que no tenían mayor impacto en la opinión pública. Y sin embargo, agregó, son molestas y hacen perder tiempo a los atacados. Con lo último estoy plenamente de acuerdo. No hay peor forma de perder el tiempo que prestarle atención a difamadores profesionales o peor aún a robots.

Sin embargo creo que habrá que hacer más estudios sobre el verdadero impacto que esas maquinarias de humo y difamación alcanzan. A punta de redes sociales en América Latina, han surgido popularidades de fantasía, pero también se han manchado honores y establecido mentiras como verdades.

*Columnista de El Diario de Hoy.